Ottawa, 20 dic.— El consenso histórico en Canadá de que la inmigración es un beneficio neto para el país se ha ido erosionando de forma sostenida en los últimos años, en medio del aumento del costo de la vida, la crisis de vivienda y una creciente percepción de precariedad económica.
Diversas encuestas privadas indican que cerca de la mitad de los canadienses considera que el país ha recibido demasiados inmigrantes, una tendencia que coincide con datos oficiales. En noviembre de 2024, una encuesta telefónica de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) reveló que el 54 % de los consultados cree que llegan demasiados inmigrantes al país.
La ministra de Inmigración, Lena Diab, atribuyó este cambio de percepción al período posterior a la pandemia de COVID-19, cuando Canadá se consolidó como un destino prioritario para estudiar, trabajar, residir y solicitar protección.
“Desde la pandemia ha habido claramente un cambio de mentalidad. Canadá es visto como un lugar al que mucha gente quiere venir, pero para seguir haciéndolo necesitamos un sistema de inmigración gestionado y sostenible”, afirmó Diab en una entrevista con The Canadian Press en Ottawa.
Reducción de los niveles migratorios
El más reciente plan federal de inmigración prevé la admisión de 380.000 residentes permanentes en 2026, de los cuales dos tercios serán inmigrantes económicos. En paralelo, el Gobierno reducirá drásticamente el ingreso de residentes temporales, que pasará de casi 674.000 en 2025 a 385.000 el próximo año.
Este será el segundo año consecutivo de descenso tras el máximo histórico de 485.000 residentes permanentes admitidos en 2024, una cifra récord que coincidió con un incremento sostenido del costo de la vivienda y una presión creciente sobre los servicios públicos.
Aumento alarmante de delitos de odio
A la par de la caída del respaldo social a la inmigración, Statistics Canada ha documentado un incremento preocupante de los delitos de odio, particularmente aquellos motivados por origen racial. Entre 2019 y 2023, los incidentes dirigidos contra personas del sur de Asia aumentaron un 227 %, con 265 casos denunciados solo en 2023.
La politóloga Rupinder Liddar, investigadora de la Universidad McGill, advirtió que estas cifras reflejan apenas una parte de una ola de racismo más amplia y normalizada.
“Mi familia y yo hemos vivido un aumento claro del racismo, desde microagresiones hasta ataques directos, tanto presenciales como en línea. Desde la pandemia, la situación ha empeorado drásticamente”, señaló.
Datos oficiales muestran que los ciudadanos de la India constituyen el mayor grupo de nuevos inmigrantes en Canadá. En 2024, más de 127.000 indios obtuvieron la residencia permanente, mientras que en los primeros tres trimestres de 2025 la cifra superó los 83.000, frente a apenas 39.000 en 2015.
Inmigración, vivienda y discurso político
Liddar atribuyó el aumento del discurso antiinmigrante y racista a la narrativa política que vincula la inmigración con la crisis de vivienda, la escasez de servicios y un mercado laboral adverso para los jóvenes.
“Las personas racializadas saben perfectamente lo que muchos piensan al ver el color de su piel. Es un momento aterrador y profundamente inquietante”, afirmó.
Tanto el Partido Liberal como los conservadores han reconocido en los últimos años que los niveles de inmigración deben volver a ser sostenibles, aunque ambos coinciden en que los inmigrantes no son responsables del alto costo de la vida.
La diputada conservadora Michelle Rempel Garner culpó al Gobierno por permitir la entrada de demasiadas personas en un corto período de tiempo, mientras que Diab insistió en que el combate al odio requiere educación, legislación y una aplicación firme de la ley.
“El odio no es aceptable en ninguna forma, y este gobierno hará lo necesario para enfrentarlo”, aseguró la ministra.
Un cambio de opinión que no se revierte
Las encuestas más recientes muestran pocos signos de recuperación del respaldo social a la inmigración. Un sondeo de Abacus Data reveló que el 50 % de los canadienses mantiene una opinión negativa, prácticamente sin cambios respecto al año anterior.
“El crecimiento poblacional acelerado entre 2022 y 2024 se tradujo en frustración real: falta de vivienda, dificultad para acceder a médicos y congestión generalizada”, explicó David Coletto, director ejecutivo de Abacus Data.
Según expertos, mientras persistan las presiones económicas y la inseguridad social, el sentimiento antiinmigrante seguirá encontrando terreno fértil, especialmente en el entorno digital, donde los discursos de odio resurgen con facilidad.




