Ottawa, 20 agosto.- Canadá y Estados Unidos intensificaron este jueves las negociaciones para cerrar un nuevo acuerdo comercial antes de que expire la pausa anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que podría dar paso a nuevos aranceles sobre productos canadienses por un valor cercano a los 30.000 millones de dólares.

El ministro de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, regresó a Washington para continuar las conversaciones con funcionarios de la Administración Trump, mientras el Gobierno canadiense busca concretar un entendimiento antes de la fecha límite prevista para este fin de semana.

Trump anunció el martes una suspensión de tres días de los aranceles que estaban previstos, con el objetivo de permitir que ambos países avanzaran en las negociaciones. Si no se alcanza un acuerdo, las nuevas medidas podrían entrar en vigor después de la medianoche del sábado.

Una fuente familiarizada con las conversaciones afirmó que uno de los puntos centrales del posible acuerdo contempla reducir del 50 % al 25 % los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio canadienses. Funcionarios de Ottawa aspiran a cerrar el entendimiento antes del viernes.

El propio Trump aseguró que había negociado un “muy buen acuerdo” con Canadá, mientras que la Casa Blanca confirmó que ambos gobiernos trabajan para finalizar un pacto, aunque hasta ahora no se han divulgado todos sus detalles.

Carney pide restablecer la venta de alcohol estadounidense

El primer ministro canadiense, Mark Carney, informó a los líderes de las provincias sobre el estado de las conversaciones y les pidió que, como gesto de buena voluntad, volvieran a colocar bebidas alcohólicas estadounidenses en los estantes de sus tiendas.

El primer ministro de Terranova y Labrador, Tony Wakeham, afirmó que los líderes provinciales aceptaron la petición durante las conversaciones con Carney.

“Él confía en que llegarán a un acuerdo”, señaló Wakeham al explicar que el primer ministro federal pidió a las provincias permitir nuevamente la venta de licores estadounidenses como muestra de buena fe.

La medida podría representar un cambio significativo frente a las restricciones adoptadas por varias provincias durante la escalada de la disputa comercial con Washington.

Sin embargo, algunos gobiernos provinciales todavía no han confirmado públicamente si levantarán las restricciones. Entre ellos se encuentran Ontario, encabezado por Doug Ford, y Manitoba, cuyo primer ministro es Wab Kinew.

Presión sobre la industria canadiense

La posibilidad de mantener un arancel estadounidense del 25 % sobre determinados productos canadienses genera preocupación entre sectores de la economía, aunque algunos representantes consideran que un acuerdo permitiría reducir la incertidumbre que ha provocado la política comercial de Trump.

La exministra federal y miembro del comité asesor Canadá-Estados Unidos Lisa Raitt advirtió que Ottawa tendrá que mantener un diálogo estrecho con las provincias y garantizar que cualquier arancel general incluido en el acuerdo sea una carga que la industria canadiense pueda soportar.

Raitt también planteó la posibilidad de que el Gobierno canadiense tenga que implementar programas de asistencia para los sectores que continúen enfrentando una elevada presión arancelaria.

Uno de los sectores que sigue con especial atención las negociaciones es la industria láctea, debido a las críticas de Trump contra el sistema canadiense de gestión de la oferta.

El productor lechero de Quebec Angus MacKinnon, de Coaticook, consideró alentadoras las señales conocidas hasta ahora, aunque advirtió que los detalles del acuerdo serán determinantes.

MacKinnon señaló que los productores canadienses podrían verse seriamente afectados si grandes cantidades de productos lácteos estadounidenses ingresaran al mercado nacional. “Nuestro sustento está en juego”, afirmó.

LeBlanc, por su parte, aseguró que Carney ha sido claro en que Canadá debe proteger el sistema de gestión de la oferta durante las negociaciones y mantenerlo intacto.

Las próximas horas serán decisivas para ambos gobiernos. Ottawa busca cerrar el acuerdo antes del viernes, mientras Washington mantiene sobre la mesa la posibilidad de aplicar nuevos aranceles si las negociaciones no llegan a buen puerto.

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