Seúl, 20 agosto.- Corea del Norte lanzó alrededor de 10 misiles balísticos de corto alcance hacia el mar, informó este jueves el Ejército de Corea del Sur, en una nueva demostración de fuerza que se produjo apenas un día después de que Pyongyang restara importancia a la decisión de Estados Unidos y Corea del Sur de reducir sus ejercicios militares conjuntos.

El Estado Mayor Conjunto surcoreano indicó que los lanzamientos se produjeron alrededor de las 17:00 horas desde la región de la capital norcoreana. Los proyectiles fueron dirigidos hacia las aguas situadas frente a la costa oriental de Corea del Norte.

Las Fuerzas Armadas de Corea del Sur reforzaron inmediatamente sus sistemas de vigilancia y mantienen una coordinación estrecha con Estados Unidos y Japón para analizar las características de los lanzamientos.

El Consejo de Seguridad Nacional de la Presidencia surcoreana convocó una reunión de emergencia para evaluar la situación y, posteriormente, instó a Pyongyang a detener sus lanzamientos de misiles balísticos, considerados una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Japón también informó que detectó un posible lanzamiento de un misil balístico hacia el mar.

Pyongyang desafía la reducción de maniobras militares

El lanzamiento se produjo después de que las fuerzas armadas de Corea del Sur y Estados Unidos anunciaran el miércoles una reducción de los ejercicios militares Ulchi Freedom Shield, unas maniobras que originalmente estaban previstas para desarrollarse durante 11 días.

El presidente estadounidense, Donald Trump, había ordenado al Pentágono reducir “sustancialmente” la magnitud de los ejercicios antes de que comenzaran el lunes.

Trump justificó la decisión haciendo referencia a su relación con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y a la negativa de Corea del Sur a respaldar a Estados Unidos durante la guerra en Irán.

Sin embargo, la hermana de Kim Jong Un y una de las figuras más influyentes del régimen, Kim Yo Jong, rechazó el miércoles que la reducción de las maniobras suponga un cambio significativo.

La dirigente norcoreana afirmó que el carácter de los ejercicios seguiría siendo “provocador y agresivo” aunque disminuyeran su duración y tamaño, y advirtió que Washington no obtendría la respuesta que busca simplemente presentando la decisión como un gesto de buena voluntad.

Al mismo tiempo, Kim Yo Jong evitó la habitual retórica de confrontación de Pyongyang y aseguró que las relaciones personales entre su hermano y Trump “siguen siendo excelentes”.

Trump dice que volvería a reunirse con Kim

Trump afirmó el miércoles que estaría dispuesto a reunirse nuevamente con Kim Jong Un este año. El mandatario estadounidense también destacó la buena relación que mantiene con el líder norcoreano, aunque no confirmó si ambos intercambian actualmente cartas.

Kim Yo Jong negó, por su parte, que Kim Jong Un haya respondido a una solicitud de Trump para mantener una conversación.

La posibilidad de una nueva cumbre entre ambos líderes se produce después de que el anterior proceso diplomático fracasara en 2019, debido principalmente a las diferencias sobre la reducción de las sanciones contra Corea del Norte y las medidas que Pyongyang debía adoptar para desmantelar parte de su programa nuclear.

Desde entonces, Corea del Norte ha reforzado la modernización de su arsenal, ha ampliado su cooperación militar con Rusia y ha rechazado volver a colocar su programa nuclear en la mesa de negociaciones.

Corea del Norte mantiene su programa nuclear

Kim Jong Un ha declarado que su país no renunciará a su programa nuclear, mientras expertos consideran que Pyongyang se encuentra ahora en una posición de mayor influencia que durante las primeras reuniones entre Trump y Kim en 2018 y 2019.

Los analistas creen que el líder norcoreano podría buscar eventualmente el reconocimiento internacional de Corea del Norte como Estado nuclear y un amplio alivio de las sanciones a cambio de concesiones limitadas relacionadas con su programa armamentístico.

El lanzamiento de los nuevos misiles añade presión a los esfuerzos diplomáticos y evidencia la dificultad de reducir las tensiones en la península coreana incluso cuando Washington y Seúl han tomado medidas para disminuir la escala de sus ejercicios militares conjuntos.

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