Washington, 20 dic.— Estados Unidos anunció este viernes nuevas sanciones contra familiares y asociados del entorno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, como parte de su ofensiva para desmantelar lo que Washington describe como una red de “narcocorrupción” que sostiene al régimen venezolano.

La medida fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro y apunta directamente a familiares de Carlos Erik Malpica Flores, sobrino de la primera dama Cilia Flores, así como a personas cercanas al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, ambos vinculados a operaciones financieras relacionadas con el Gobierno de Maduro.

Entre los sancionados figuran Eloisa Flores de Malpica, madre de Malpica Flores y hermana de la primera dama; Carlos Evelio Malpica Torrealba, su padre, y Iriamni Malpica Flores, su hermana. También fueron incluidos Damaris del Carmen Hurtado Pérez, esposa de Malpica Flores, y su hija adulta, Erica Patricia Malpica Hurtado.

En total, siete individuos fueron sancionados, acusados de ser responsables o cómplices de transacciones corruptas dentro del Gobierno venezolano o de programas y proyectos públicos, según detalló la OFAC en un comunicado oficial.

Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones con personas o empresas en Estados Unidos, así como la congelación de activos y propiedades que los implicados puedan tener bajo jurisdicción estadounidense.

Escalada de presión contra el régimen de Maduro
Estas nuevas medidas se producen en un contexto de creciente presión de Washington contra el Gobierno de Nicolás Maduro, al que la administración del presidente Donald Trump califica de “narcodictadura”.

Esta misma semana, Trump ordenó bloquear la entrada y salida de todos los petroleros sancionados que operan con Venezuela, una decisión que se produjo días después de que Estados Unidos incautara un buque cargado con crudo venezolano cerca de las costas del país sudamericano.

La ofensiva estadounidense también incluye una mayor presencia militar en el Caribe, así como el bombardeo de más de 30 presuntas narcolanchas que, según Washington, partían desde Venezuela o Colombia, operaciones que habrían dejado más de un centenar de muertos.

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