DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza, 22 nov.— El ejército de Israel lanzó este sábado una nueva oleada de ataques aéreos contra posiciones de Hamás en distintos puntos de la Franja de Gaza, en lo que supone la violación más reciente del alto el fuego instaurado el pasado 10 de octubre. Autoridades sanitarias informaron que al menos 24 palestinos murieron y otros 54 resultaron heridos, incluyendo un número significativo de niños, lo que reaviva las alertas sobre la crisis humanitaria en la región.

Los bombardeos se producen en un momento en que la comunidad internacional incrementa la presión diplomática sobre el conflicto. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó esta semana un plan de Estados Unidos para la administración y estabilización temporal del territorio, que contempla el despliegue de una fuerza internacional, la creación de un gobierno transitorio supervisado por el presidente Donald Trump y un eventual camino hacia un Estado palestino independiente.
Sin embargo, el resurgimiento de ataques amenaza con socavar estos avances.

De acuerdo con las autoridades de Gaza, 33 palestinos ya habían muerto entre el miércoles y jueves previos en ofensivas similares, la mayoría mujeres y menores. La escalada del fin de semana refuerza la percepción de que el cese de hostilidades es extremadamente frágil.

Ataques selectivos y víctimas civiles

Uno de los bombardeos más letales se registró en el barrio de Rimal, en Ciudad de Gaza, donde un ataque contra un vehículo dejó 11 muertos y más de 20 heridos, en su mayoría niños.
Rami Mhanna, director gerente del Hospital Shifa, confirmó que las víctimas presentaban heridas graves, mientras que imágenes verificadas mostraron el vehículo completamente destruido, sin techo y rodeado de menores inspeccionando la escena.

Otros ataques impactaron una vivienda cerca del Hospital Al-Awda, donde murieron al menos tres personas y 11 resultaron heridas, mientras que un bombardeo en el campamento de Nuseirat dejó siete fallecidos, entre ellos un niño, y 16 heridos.
En Deir al-Balah, tres personas murieron –incluida una mujer– tras un ataque contra una vivienda. Testigos describieron el caos:

“Escuché una explosión enorme… Cuando miré de nuevo, el piso superior de la casa de mi vecino había desaparecido”, relató Khalil Abu Hatab, quien denunció que “no hay ningún lugar seguro”.

Israel justifica los ataques

El ejército israelí aseguró en un comunicado que la ofensiva respondía a la incursión de un “terrorista armado” desde Gaza hacia territorio bajo control israelí, desde donde habría disparado contra tropas sin causar heridos. Señaló además que el atacante utilizó una carretera destinada a la ayuda humanitaria, lo que calificó como una “violación extrema” del alto el fuego.

En informes adicionales, Israel afirmó haber abatido a cinco combatientes en Rafah y a otros dos en incidentes separados en el norte de Gaza, donde presuntos militantes cruzaron hacia zonas controladas por Israel.

Un conflicto que no da tregua

La guerra comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque contra el sur de Israel que dejó 1.200 muertos y más de 250 rehenes. Desde entonces, los periodos de tregua han permitido la liberación de la mayoría de los secuestrados, vivos o muertos.

Por su parte, el Ministerio de Salud de Gaza —administrado por Hamás pero reconocido por organizaciones independientes como una fuente generalmente confiable— señala que 69.733 palestinos han muerto y 170.863 han resultado heridos desde el inicio de la ofensiva israelí. La mayoría de las víctimas serían mujeres y niños, aunque el organismo no distingue entre civiles y combatientes.

Las cifras continúan aumentando incluso durante el alto el fuego, debido tanto a nuevos ataques como a la recuperación de cuerpos entre los escombros de ofensivas anteriores.

El escenario en Gaza sigue siendo volátil, mientras la comunidad internacional intenta salvar un proceso de paz que pende de un hilo y que podría marcar el futuro político y humanitario de la región.

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