Jerusalén, 10 abr.- El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, acusó este viernes a España de librar una “guerra diplomática” contra su país y ordenó la expulsión de los representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC), encargado de supervisar el alto el fuego en la Franja de Gaza.
En un videomensaje, Netanyahu advirtió que Israel no tolerará lo que considera una actitud hostil por parte del Gobierno español. «No estoy dispuesto a tolerar esta hipocresía ni esta hostilidad. No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato», afirmó.
El mandatario israelí también acusó a España de difamar al Ejército israelí en el contexto de sus críticas a la ofensiva militar en Gaza, y dejó claro que su Gobierno responderá con firmeza ante cualquier señal de oposición internacional.
Escalada diplomática
La decisión fue confirmada por el Ministerio de Exteriores israelí, que justificó la medida alegando un supuesto “sesgo antiisraelí flagrante” por parte del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez.
Según Israel, tanto España como Estados Unidos fueron notificados previamente de la expulsión de sus representantes del CMCC, un organismo multinacional ubicado en Kiryat Gat que forma parte de los esfuerzos internacionales para estabilizar Gaza tras meses de conflicto.
Esta medida representa un nuevo episodio en el deterioro de las relaciones entre ambos países desde los ataques de Hamás del 7 de octubre y la posterior ofensiva israelí en la Franja de Gaza, que ha sido duramente criticada por el Gobierno español debido al elevado número de víctimas civiles.
Respuesta desde España
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, calificó las acusaciones de Israel como “absurdas y calumniosas” y denunció el tono creciente de las declaraciones del Ejecutivo israelí contra Madrid.
Además, Albares acusó a Israel de intentar obstaculizar los esfuerzos diplomáticos internacionales, incluyendo las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para reducir la escalada en Oriente Medio, al continuar con operaciones militares en la región.
La expulsión de los representantes españoles del CMCC marca así un nuevo punto de tensión en una relación bilateral cada vez más deteriorada, en medio de un contexto regional altamente volátil y con múltiples frentes abiertos.





