Nueva York, 15 agosto.- El lanzamiento de GPT-5, el nuevo modelo de ChatGPT de OpenAI, ha generado un revuelo en redes sociales que combina burla, desconcierto y un intenso debate sobre el papel cultural que la inteligencia artificial está desempeñando en la vida cotidiana. A pesar de que el director ejecutivo de la compañía, Sam Altman, describió esta versión como equivalente a conversar con “un equipo completo de expertos con doctorado”, los usuarios reportan que el modelo comete errores básicos y muestra una personalidad “fría y empresarial” que ha decepcionado a parte de su base de usuarios.
El contraste con versiones anteriores ha sido parte central de la discusión. Altman comparó la evolución de su IA señalando que GPT-3 era como hablar con un estudiante de secundaria, GPT-4 con un universitario, y que GPT-5 representaba un grupo de doctores listos para ayudar. Sin embargo, en cuestión de horas, las redes sociales se llenaron de ejemplos de fallos —conocidos como alucinaciones—, desde escribir mal nombres de estados o presidentes estadounidenses, hasta afirmar que la palabra inglesa strawberry no contiene la letra “r”.
Más allá de los errores técnicos, la crítica más constante es sobre el cambio de personalidad. Usuarios han detectado que GPT-5 es menos entusiasta y más seco en sus respuestas. En un ejemplo viral en Reddit, un usuario comparó la reacción de GPT-4o y GPT-5 ante la frase “Mi hijo acaba de dar sus primeros pasos”: el primero ofreció una felicitación cálida y expansiva, mientras que el segundo simplemente respondió “Felicidades” de forma escueta.
Para Pattie Maes, profesora del MIT y experta en interfaces inteligentes, este cambio puede interpretarse como un paso hacia interacciones más objetivas y menos complacientes, aunque reconoce que “a muchos usuarios les gusta que la IA refuerce sus opiniones y les haga sentir especiales, incluso cuando están equivocados”.
El impacto cultural de este cambio es significativo. Desde su debut en 2022, ChatGPT se convirtió en un fenómeno global no solo por su capacidad técnica, sino por su habilidad para establecer diálogos cercanos y emocionalmente receptivos. Millones de personas lo usan para conversaciones informales, apoyo emocional ligero e incluso para aliviar la soledad. Si GPT-5 reduce esa cercanía, podría modificar la relación afectiva que parte de la población ha desarrollado con la IA, desplazando el modelo hacia un rol más estrictamente utilitario y menos social.
El descontento ha sido tan visible que más de 4.300 usuarios firmaron una petición en Change.org para exigir el regreso de GPT-4o, un modelo que consideran más cálido y versátil. OpenAI respondió el viernes permitiendo que los usuarios de la versión de pago puedan volver a seleccionarlo, mientras que Altman aseguró que GPT-5 “parecerá más inteligente” y que se harán ajustes para mejorar su comportamiento conversacional.
En el ámbito empresarial, este lanzamiento accidentado podría afectar la confianza de los inversores, especialmente considerando que OpenAI, valorada en 500.000 millones de dólares, todavía no genera beneficios. Culturalmente, plantea un dilema: ¿queremos inteligencias artificiales que actúen como asistentes técnicos y objetivos, o preferimos que sean interlocutores cálidos y empáticos? El futuro de la relación entre humanos y máquinas podría depender de cómo se responda a esa pregunta.








