Washington, 7 agosto.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a intentar restringir la ciudadanía por nacimiento al firmar una nueva orden ejecutiva, pese a que el Tribunal Supremo ya había bloqueado una medida similar impulsada por su Gobierno.

Trump aseguró que la nueva iniciativa busca combatir el llamado «turismo de maternidad», una práctica mediante la cual algunas mujeres embarazadas viajan a Estados Unidos con el objetivo de dar a luz en el país y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.

La Decimocuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos establece el derecho a la ciudadanía para las personas nacidas en territorio estadounidense. Sin embargo, la Casa Blanca sostiene que existen determinadas circunstancias en las que ese derecho puede ser limitado.

Trump insiste pese al fallo del Supremo

La nueva orden ejecutiva plantea restringir la ciudadanía para hijos nacidos en Estados Unidos de madres que hayan ingresado al país específicamente para dar a luz, así como en determinados casos relacionados con personal diplomático y personas consideradas terroristas extranjeros.

La medida también contempla situaciones relacionadas con personas nacidas en territorios estadounidenses no incorporados, como Puerto Rico.

Trump ya había firmado el 20 de enero de 2025, durante el primer día de su segundo mandato, una orden para limitar la ciudadanía de los hijos de inmigrantes en situación irregular. Aquella iniciativa provocó una intensa batalla judicial y fue finalmente bloqueada por el Tribunal Supremo.

La orden anterior podía afectar a aproximadamente 255.000 niños cada año, según estimaciones citadas durante el proceso judicial.

El pasado 29 de junio, el máximo tribunal determinó que los niños nacidos en Estados Unidos cuyos padres se encuentran en el país de manera ilegal o temporal están sujetos a la jurisdicción estadounidense y, por tanto, tienen derecho a la ciudadanía.

El argumento de la Casa Blanca

Pese al fallo, el Gobierno de Trump sostiene que la decisión del Supremo deja margen para establecer restricciones en determinadas circunstancias.

El presidente republicano también mantiene que la Decimocuarta Enmienda, aprobada en 1868 después de la Guerra Civil, ha sido interpretada de manera incorrecta durante décadas.

Según Trump, la disposición constitucional fue concebida originalmente para garantizar la ciudadanía a los hijos de personas que habían sido esclavizadas, y no para establecer un derecho universal aplicable a todas las personas nacidas en Estados Unidos.

La nueva orden representa, por tanto, otro intento de la Administración Trump de modificar mediante una acción ejecutiva una de las cuestiones más controvertidas de su política migratoria, aunque su aplicación podría volver a enfrentar importantes obstáculos judiciales.

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