Lima, 29 julio 2026.- La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, tomó juramento este martes a su nuevo gabinete ministerial, encabezado por su primer vicepresidente y secretario general del partido Fuerza Popular, Luis Galarreta, quien asumirá el cargo de presidente del Consejo de Ministros.
La ceremonia se realizó un día después de que Fujimori asumiera oficialmente la Presidencia para el período 2026-2031, marcando el retorno del fujimorismo al Gobierno peruano casi 26 años después de la salida del poder de su padre, el expresidente Alberto Fujimori.
Antes de su investidura, la mandataria ya había anunciado algunos de los principales nombres de su equipo de Gobierno, entre ellos el economista Elmer Cuba como ministro de Economía y Finanzas y el periodista y excandidato presidencial Carlos Espá como titular de Relaciones Exteriores.
Un gabinete con figuras cercanas al fujimorismo y experiencia política
El nuevo Consejo de Ministros está integrado por 19 carteras, aunque solo dos estarán encabezadas por mujeres. Fujimori apostó por dirigentes de su entorno político, especialistas técnicos y funcionarios con experiencia en administraciones anteriores.
En la Cancillería, la designación de Carlos Espá representa uno de los movimientos más destacados. El periodista, quien compitió contra Fujimori en la primera vuelta electoral, trabajó durante 15 años como responsable de prensa y comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en Lima, una trayectoria interpretada como una señal de acercamiento diplomático hacia Washington.
Para el Ministerio de Economía y Finanzas fue elegido Elmer Cuba, economista que integró la junta directiva del Banco Central de Reserva del Perú y que participó en la campaña presidencial de Fujimori en 2016.
Seguridad y defensa, prioridades del nuevo Gobierno
Una de las principales señales del nuevo Ejecutivo fue la designación del general del Ejército César Astudillo como ministro del Interior, una cartera que tradicionalmente ha sido ocupada por altos mandos de la Policía Nacional.
Astudillo participó en la operación militar de rescate de la residencia del embajador de Japón en Lima en 1997 y posteriormente llegó a ocupar la jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
En el Ministerio de Defensa, Fujimori nombró al empresario y excandidato presidencial Rafael Belaúnde, nieto del expresidente peruano Fernando Belaúnde Terry.
Regreso de antiguos funcionarios al Ejecutivo
El gabinete también incluye figuras que ya ocuparon cargos públicos en gobiernos anteriores.
Entre ellos destaca Juan Antonio Chang, quien volverá a dirigir el Ministerio de Educación tras haber ocupado esa misma cartera durante el segundo Gobierno de Alan García.
Asimismo, Rafael Rey, considerado una persona cercana a Fujimori, asumirá el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, uno de los sectores con mayor presupuesto del Estado.
Otros funcionarios con experiencia previa que regresan al Gobierno son Ernesto Álvarez, quien estará al frente del Ministerio de Justicia; Juan Sheput, nuevamente como ministro de Trabajo; y Rogers Valencia, quien dirigirá Comercio Exterior y Turismo.
Agenda inicial centrada en seguridad y economía
Durante su primer discurso ante el Congreso, Fujimori anunció que su Gobierno dará un papel más amplio a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado, además de impulsar reformas en el sistema penitenciario.
La mandataria también prometió un aumento del 15 % del salario mínimo, que pasaría de 1.130 a 1.300 soles, y anunció medidas para preparar al país ante posibles efectos climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
El inicio de su mandato estuvo marcado por protestas dentro del Congreso. Un grupo de parlamentarios de izquierda abandonó el hemiciclo antes de su discurso mostrando imágenes de víctimas de violaciones de derechos humanos durante el Gobierno de Alberto Fujimori y de fallecidos durante las protestas posteriores a la caída del expresidente Pedro Castillo.
Keiko Fujimori, primera mujer elegida presidenta del Perú, aseguró que su prioridad será enfrentar la inseguridad ciudadana y garantizar estabilidad política durante los próximos cinco años.








