Madrid, 13 julio.- Las declaraciones del ex presidente del Gobierno español Mariano Rajoy sobre la selección francesa de fútbol continúan generando una fuerte controversia política y diplomática entre España y Francia, después de que varios dirigentes acusaran al exlíder del Partido Popular (PP) de realizar un comentario con contenido racista.

Rajoy escribió en un artículo de opinión que el equipo francés juega “sin franceses”, una frase que provocó críticas desde distintos sectores políticos y del Gobierno francés, mientras dirigentes del PP intentaron restar importancia al episodio al considerarlo un comentario de carácter sarcástico.

El portavoz del PP, Borja Sémper, defendió este lunes que se trataba de una columna escrita con tono irónico y “sin mala intención”, aunque reconoció que el comentario había generado reacciones adversas.

Por su parte, el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, atribuyó las palabras de Rajoy a la tradicional “retranca” o sentido del humor gallego, aunque admitió no compartir la frase y criticó lo que consideró una reacción exagerada de algunos sectores.

Francia responde: “Francia no tiene color de piel”

El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, rechazó las declaraciones del exmandatario español y afirmó que Francia es una República diversa.

“Francia no tiene color de piel”, aseguró Barrot, quien calificó cualquier afirmación en sentido contrario como “una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”.

El Gobierno francés ya había considerado previamente las palabras de Rajoy como “absolutamente inaceptables” y “aberrantes”, mientras que otros miembros del Ejecutivo francés y representantes políticos defendieron el carácter multicultural del país.

La Federación Francesa de Fútbol también criticó el comentario y señaló que contiene un “tufo de racismo intolerable”.

Críticas desde el Gobierno español

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó la frase de Rajoy como “absolutamente inaceptable” y pidió al actual líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que se pronuncie y desautorice las declaraciones.

Albares también reclamó al medio donde fue publicado el artículo una rectificación y no descartó posibles acciones legales si pudiera existir un supuesto delito de odio, aunque señaló que espera que el conflicto pueda resolverse mediante una disculpa del propio Rajoy.

La ministra portavoz, Elma Saiz, afirmó que el episodio refleja una actitud racista y señaló que el PP debe explicar su posición ante este tipo de declaraciones.

Otros miembros del Gobierno, como Ángel Víctor Torres y Pablo Bustinduy, también criticaron al expresidente popular y consideraron que sus palabras contribuyen a normalizar discursos discriminatorios.

Reacciones de otros partidos políticos

El presidente de Cataluña, Salvador Illa, calificó el comentario como un “error grave” y afirmó que existen asuntos sobre los que no deberían realizarse bromas.

Desde Izquierda Unida, su coordinador Antonio Maíllo consideró que la frase supone una “normalización del racismo”, mientras que Podemos planteó que podría tener implicaciones legales y acusó al PP de competir con posiciones más extremas.

Otros partidos también reaccionaron. Junts calificó las palabras de Rajoy como “lamentables”, mientras que ERC ironizó sobre el episodio.

En cambio, Vox salió en defensa del exlíder del PP y aseguró que la identidad española no depende de la raza ni del color de piel, aunque su portavoz, José Antonio Fúster, aprovechó para criticar a quienes han cuestionado a Rajoy.

Debate sobre diversidad en el fútbol

La polémica ha reabierto el debate sobre la diversidad de la selección francesa, integrada por jugadores de distintos orígenes familiares. El ex primer ministro francés Manuel Valls afirmó que las palabras de Rajoy le causaron indignación y recordó que la mayoría de los futbolistas del combinado galo son ciudadanos franceses, aunque algunos tengan ascendencia migrante.

La controversia llega en plena atención internacional sobre la representación cultural en el deporte y vuelve a colocar en el centro del debate político el discurso sobre inmigración, identidad nacional y diversidad.


Publicidad