Teherán, 15 de abril de 2026 — Nuevas imágenes satelitales revelan que Irán ha iniciado trabajos de reconstrucción militar en una base de misiles subterránea cercana a Khomein, apenas días después de los ataques aéreos que impactaron la instalación, según información difundida por el servicio de inteligencia israelí, el Mossad.
Las fotografías, captadas el 10 de abril, muestran la remoción de escombros en los accesos al complejo, lo que sugiere una rápida reactivación operativa. De acuerdo con la evaluación israelí, los bombardeos habrían afectado principalmente las entradas de la base, mientras que la infraestructura interna —protegida dentro de la montaña— permanecería intacta.
“Irán no se está recuperando en meses. Se está recuperando en días”, señala el mensaje difundido, destacando la velocidad con la que el régimen de Teherán estaría restaurando sus capacidades militares en medio del conflicto regional.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no han emitido comentarios oficiales sobre el estado de la instalación. Sin embargo, analistas advierten que esta rápida recuperación podría alterar los cálculos estratégicos en Medio Oriente, especialmente si se producen pausas en las hostilidades.
En paralelo, crece la preocupación internacional por el avance del programa nuclear de Irán. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió que la agencia perdió acceso inmediato a aproximadamente 440 kilos de uranio altamente enriquecido tras la reciente escalada del conflicto.
Grossi explicó que, antes de los enfrentamientos, los inspectores mantenían un control detallado del material nuclear iraní, pero actualmente no pueden verificar su ubicación exacta. “No sabemos ahora, y por eso necesitamos volver”, afirmó, subrayando la urgencia de restablecer las inspecciones internacionales.
El material, almacenado en forma gaseosa dentro de instalaciones subterráneas en zonas como Isfahan, se encuentra en condiciones que dificultan su manipulación o traslado, lo que reduce el riesgo inmediato de extracción forzada, pero no elimina la preocupación sobre su posible uso.
El titular del OIEA recordó que Irán sigue siendo parte del Tratado de No Proliferación Nuclear, lo que implica la obligación de garantizar transparencia sobre sus actividades atómicas. No obstante, advirtió que la falta de supervisión actual podría abrir la puerta a desarrollos no pacíficos si no se retoman los mecanismos de control.
En un contexto de tensión geopolítica y riesgo nuclear, la combinación de reconstrucción militar acelerada y falta de supervisión internacional incrementa la incertidumbre sobre el rumbo del conflicto y sus implicaciones para la seguridad global.








