Ottawa (Canadá), 6 de abril.- Una nueva encuesta revela que una mayoría de canadienses está abierta a que el país explore una posible adhesión a la Unión Europea, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y comerciales con Estados Unidos.

El sondeo, realizado en marzo por la firma Spark Advocacy entre 4.000 personas, muestra que uno de cada cuatro encuestados considera positiva la idea de que Canadá se integre formalmente al bloque europeo, mientras que un 58% cree que la propuesta al menos debería analizarse en profundidad.

Solo una minoría rechazó completamente la posibilidad.

Según Bruce Anderson, director de estrategia de la firma, los resultados reflejan un cambio en la percepción pública. “Los canadienses están cada vez más dispuestos a considerar alternativas que reduzcan la dependencia económica y política respecto a Estados Unidos”, explicó.

Este giro de opinión se produce tras más de un año de fricciones comerciales durante el segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, marcadas por la imposición de aranceles que han impactado sectores clave de la economía canadiense.

Europa entra en la conversación estratégica

El debate cobró mayor relevancia el mes pasado, cuando el ministro de Asuntos Exteriores de Francia planteó públicamente la posibilidad de que Canadá se integre al bloque comunitario, abriendo un escenario hasta ahora impensable en la política internacional.

Por su parte, el primer ministro canadiense Mark Carney ha optado por una postura más prudente, señalando que su gobierno busca profundizar los vínculos comerciales y de seguridad con Europa, aunque sin contemplar, por ahora, una membresía formal en la Unión Europea.

Analistas consideran que, aunque la adhesión plena de Canadá al bloque europeo enfrenta importantes obstáculos legales, geográficos y políticos, el simple hecho de que la idea gane tracción evidencia un reposicionamiento estratégico del país en el escenario global.

Limitaciones del estudio

La encuesta, al haberse realizado en línea, no cuenta con un margen de error estadístico tradicional, lo que obliga a interpretar los resultados con cautela. Sin embargo, el tamaño de la muestra ofrece una señal clara sobre la evolución del debate público en Canadá.

En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y redefinición de alianzas, la posibilidad de que Canadá mire hacia Europa como socio estratégico ya no parece una idea marginal, sino parte de una conversación cada vez más relevante en el país.

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