Nueva Delhi, 27 de abril.- Más de 20.000 marinos permanecen atrapados en el golfo Pérsico tras el cierre casi total del estratégico estrecho de Ormuz, en medio del conflicto entre Estados Unidos y Irán, una situación que ha generado tensión, escasez de suministros y creciente incertidumbre entre las tripulaciones.
El capitán indio Rahul Dhar, cuya embarcación lleva ocho semanas varada en la zona, describió escenas de alta tensión con drones y misiles visibles desde cubierta. “A veces pensamos que es seguro y, de repente, ya no lo es”, relató, reflejando el clima de inseguridad constante que enfrentan cientos de buques.
Aunque un frágil alto el fuego impulsado por el presidente Donald Trump ha generado una “cauta esperanza”, el tránsito marítimo sigue severamente restringido. Antes del conflicto, más de 130 barcos cruzaban diariamente el estrecho; ahora, apenas unas decenas logran hacerlo en toda una semana.
Golpe al comercio mundial
Por el estrecho de Ormuz transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial y gran parte del gas natural licuado, lo que convierte esta crisis en una amenaza directa para el comercio energético global.
Decenas de embarcaciones han sido atacadas desde el inicio de la guerra, y al menos diez marinos han muerto, según informes de la ONU. Además, Irán ha intensificado el control sobre la zona, incluso exigiendo autorizaciones especiales y estableciendo peajes para permitir el paso de algunos buques.
Escasez, miedo y aislamiento
Las condiciones a bordo de muchos barcos son cada vez más precarias. Sindicatos marítimos reportan escasez de alimentos y agua potable, además de interrupciones en las comunicaciones que dificultan el contacto con las familias.
“Muchos marinos vieron explosiones desde sus cubiertas”, denunció Manoj Kumar Yadav, representante sindical en India, uno de los países con mayor número de trabajadores marítimos en la región.
Las tripulaciones también enfrentan problemas técnicos, como interferencias en sistemas GPS que obligan a recurrir a navegación manual, aumentando el riesgo en una zona ya altamente volátil.
Dificultades para evacuaciones y relevos
Aunque algunos países han logrado evacuar a parte de sus ciudadanos, miles siguen fuera del alcance de operaciones coordinadas. India, por ejemplo, ha evacuado a unos 2.680 marinos, pero mantiene a miles aún en la región.
Las empresas navieras han reducido al mínimo los relevos de tripulación, ya que muchos trabajadores se niegan a ingresar a una zona considerada de alto riesgo. “La tripulación entrante tiene derecho a negarse, y lo respetamos”, admiten desde el sector.
Riesgo de crisis laboral en el sector marítimo
La situación podría agravar un problema ya existente: la escasez global de marinos cualificados. Expertos advierten que, tras episodios como la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania y los ataques en el mar Rojo, este nuevo conflicto podría disuadir a más trabajadores de embarcarse.
Organismos internacionales, como la Organización Marítima Internacional, han pedido la creación urgente de corredores seguros, aunque por ahora no existe una solución clara.
Mientras tanto, miles de marinos continúan atrapados entre la guerra y la incertidumbre, sosteniendo —en condiciones extremas— una parte vital del comercio mundial.








