Madrid, 27 de abril.— El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha responsabilizado directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a varios altos cargos del Ejecutivo del “gran apagón” ocurrido el 28 de abril de 2025, al que ha calificado como consecuencia de una política energética “ideologizada” y “desconectada de la realidad”.
Durante una jornada celebrada en el Congreso, Feijóo señaló también a Beatriz Corredor, Teresa Ribera y Sara Aagesen como responsables directos del colapso eléctrico, asegurando que “ninguno debería seguir en su cargo” y criticando la falta de asunción de responsabilidades.
Críticas a la gestión energética
El dirigente popular acusó al Ejecutivo de haber ignorado advertencias previas y de haber respondido al apagón con “confusión, mentiras e insultos”, en lugar de ofrecer explicaciones claras a la ciudadanía.
Según Feijóo, la causa principal del fallo del sistema fue un “desequilibrio” entre la generación de energías renovables —especialmente la fotovoltaica— y las fuentes síncronas tradicionales como la nuclear, la hidráulica y los ciclos combinados.
“El sistema colapsó por falta de inercia”, afirmó, atribuyendo esta situación al cierre progresivo de centrales nucleares sin contar con alternativas firmes que garanticen la estabilidad del suministro.
Defensa de la energía nuclear
En este contexto, el líder del PP reafirmó su apuesta por mantener abiertas las centrales nucleares como parte de un “mix energético equilibrado”, que combine renovables con fuentes estables.
Entre sus propuestas, destacó también la despolitización de Red Eléctrica de España, mayor transparencia en la gestión del sistema y mecanismos para evitar que los costes derivados de futuras crisis recaigan sobre consumidores e industrias.
Impacto económico y consecuencias
Feijóo cifró en alrededor de 1.000 millones de euros el coste de las medidas adoptadas tras el apagón para reforzar el sistema eléctrico, a lo que se sumarían posibles indemnizaciones por daños.
Asimismo, advirtió de consecuencias estructurales, como el colapso de las redes de transporte eléctrico, que estaría frenando la conexión de nuevas industrias y viviendas, y una mayor dependencia del gas.
En este sentido, denunció que España ha incrementado recientemente sus compras de gas a Rusia, lo que, según afirmó, implica “financiar la guerra de Vladímir Putin”, en contradicción con las directrices de la Unión Europea.
Un debate abierto
A un año del apagón, el cruce de acusaciones refleja la profunda división política sobre el modelo energético en España. Mientras el Gobierno defiende su apuesta por las energías renovables, la oposición insiste en que sin una base firme de generación tradicional, el sistema seguirá siendo vulnerable a nuevas crisis.








