Ciudad del Vaticano, 27 de abril.- El papa León XIV y la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, protagonizaron un encuentro histórico en el Vaticano, donde rezaron juntos y reafirmaron su compromiso de trabajar para superar las profundas diferencias entre la Iglesia católica y la anglicana.
La reunión marca un hito sin precedentes, al tratarse de la primera mujer en liderar la Iglesia de Inglaterra y en encabezar la comunión anglicana mundial. Ambos líderes religiosos reconocieron que persisten tensiones doctrinales, especialmente en torno a la ordenación de mujeres, pero coincidieron en la necesidad de avanzar en el diálogo.
“El camino no siempre ha sido fácil, pero sería un escándalo no seguir trabajando para superar nuestras diferencias”, afirmó León XIV, en línea con el legado de su predecesor, el papa Francisco.
Siglos de división, décadas de diálogo
Las diferencias entre ambas iglesias se remontan a 1534, cuando el rey Enrique VIII rompió con Roma tras la negativa del Vaticano a anular su matrimonio, dando origen a la Iglesia anglicana.
Desde la década de 1960, ambas confesiones han mantenido un diálogo teológico formal, aunque siguen existiendo divergencias clave. La Iglesia católica continúa reservando el sacerdocio a los hombres, mientras que la anglicana ordena mujeres desde 1994 y ha avanzado hasta nombrar obispas y, ahora, una arzobispa.
Oración conjunta y mensaje de unidad
Tras una reunión privada, León XIV y Mullally participaron en un acto de oración en la capilla del Palacio Apostólico, en lo que el Vaticano calificó como un “momento de comunión espiritual”.
Mullally subrayó la necesidad de proyectar un mensaje de esperanza en un mundo marcado por la violencia y la división: “Debemos construir puentes, nunca muros, y trabajar juntos por el bien común”, afirmó.
Su visita a Roma, la primera desde que asumió el cargo, forma parte de una peregrinación de cuatro días destinada a fortalecer los vínculos entre ambas iglesias mediante el diálogo y la cooperación.
Un contexto de tensiones internas
El nombramiento de Mullally ha generado divisiones dentro de la propia comunión anglicana, especialmente entre sectores conservadores, particularmente en África, que rechazan tanto el liderazgo femenino como posturas más inclusivas en temas sociales.
A pesar de ello, el gesto del Vaticano de recibirla y rezar conjuntamente es visto por expertos como una señal clara de voluntad de acercamiento, aunque también evidencia las diferencias aún existentes.
Un gesto simbólico en tiempos de crisis global
El encuentro se produce en un contexto internacional convulso, marcado por conflictos y tensiones geopolíticas, lo que ha llevado a ambos líderes a enfatizar la necesidad de unidad entre las iglesias cristianas.
Analistas consideran que este gesto refuerza los esfuerzos ecuménicos iniciados hace décadas y simboliza una “apuesta renovada por la reconciliación”, aunque reconocen que el camino hacia una eventual reunificación sigue siendo complejo y lleno de desafíos.





