La Habana, 27 abr.- Cuba no es Venezuela ni Irán. Esa es la conclusión en la que coinciden economistas, exdiplomáticos e historiadores consultados al analizar el contexto de la isla tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insinuado que La Habana podría ser “el próximo objetivo” de su política exterior.

Los especialistas consultados subrayan que las diferencias estructurales entre Cuba y los otros dos países mencionados por Washington son profundas, desde la disponibilidad de recursos naturales hasta la configuración del poder político y la naturaleza de la oposición interna.

Recursos limitados y una economía sin impacto inmediato

El economista cubano Ricardo Torres señala que, a diferencia de Venezuela o Irán, Cuba no cuenta con reservas energéticas de gran escala, como el petróleo, aunque sí posee recursos como níquel y cobalto. Sin embargo, advierte que la situación económica de la isla es de mayor complejidad.

“Cuba tiene potencial, pero el país hay que reconstruirlo completo. No tiene recursos tan relevantes como el petróleo venezolano o iraní. Es más una promesa de futuro que algo inmediato”, explica.

En ese sentido, considera que cualquier estrategia estadounidense tendría un impacto económico limitado a corto plazo y requeriría una inversión significativa para generar resultados.

Estructura de poder menos fragmentada que en Venezuela

En el plano político, la académica Tamarys Bahamonde destaca diferencias clave con el caso venezolano. A su juicio, en Cuba el poder no está concentrado en una sola figura, sino distribuido entre varios órganos que operan de forma coordinada.

“La presión exterior es el mejor incentivo para que cierren filas”, apunta, al tiempo que descarta que exista una fragmentación interna similar a la de Caracas.

El historiador Pável Alemán coincide en esta lectura y considera poco probable un escenario de negociación política externa que ignore a la sociedad cubana. “Aquí no es fácil construir un proyecto de sustitución de gobierno desde fuera”, afirma.

Una oposición sin liderazgo unificado

Otro de los elementos diferenciales, según el exdiplomático Carlos Alzugaray, es la naturaleza de la oposición cubana, tanto dentro como fuera de la isla. A diferencia del caso venezolano, asegura, no existe una figura o programa que genere consenso.

“No hay líderes ni propuestas que concentren apoyo como ocurre con María Corina Machado en Venezuela”, señala.

La cercanía con Estados Unidos, factor estratégico

La proximidad geográfica de Cuba con Estados Unidos, apenas 90 millas de Florida, es otro elemento que condiciona cualquier escenario político, según los expertos.

Alzugaray advierte que una crisis en la isla podría generar inestabilidad regional y un aumento de los flujos migratorios hacia territorio estadounidense. “Washington no puede ignorar lo que ocurra en Cuba por su cercanía y su impacto directo”, sostiene.

Otros analistas, sin embargo, apuntan a que esta misma proximidad también convierte a la isla en una pieza relevante dentro de la estrategia hemisférica de Washington, junto a países como México o Panamá.

Seguridad y dimensión militar

El factor geográfico también tiene implicaciones en materia de seguridad. Algunos expertos subrayan que la cercanía de Cuba a territorio estadounidense introduce variables de riesgo que no están presentes en otros escenarios como Irán o Venezuela.

Además, la presencia de instalaciones militares estadounidenses en la base de Guantánamo añade complejidad al análisis estratégico.

Influencia política de la diáspora cubana

Otro elemento diferencial es el peso político de la comunidad cubana en Estados Unidos. Según Ricardo Torres, este “lobby cubano” influye directamente en la toma de decisiones de Washington.

“Es un factor que no existe en el mismo grado en otros casos y que condiciona cualquier política hacia Cuba”, explica.

Un escenario sin soluciones simples

En el plano político, algunos analistas consideran que tanto La Habana como Washington enfrentan presiones internas que podrían empujar a buscar algún tipo de acercamiento, aunque sin soluciones evidentes a corto plazo.

“Ambas partes tienen urgencias políticas, pero no hay una salida sencilla al conflicto”, señala Alzugaray.

En ese contexto, los expertos coinciden en que Cuba presenta un escenario distinto al de otros países señalados por la administración estadounidense, con dinámicas internas y externas que dificultan cualquier intento de réplica de estrategias aplicadas en Venezuela o Irán.

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