Bogotá, 28 abr.- Una serie de ataques mortales en el suroeste de Colombia ha incrementado la preocupación por la seguridad a pocas semanas de las elecciones presidenciales previstas para mayo, en medio de un repunte de la violencia atribuida a grupos armados ilegales.
De acuerdo con reportes oficiales, organizaciones rebeldes han perpetrado más de dos docenas de ataques desde el pasado viernes, dirigidos tanto contra la población civil como contra instalaciones militares en varias zonas del país.
Las acciones violentas incluyen atentados con explosivos, hostigamientos armados y emboscadas, lo que ha generado temor entre la ciudadanía y ha puesto en alerta a las autoridades ante el riesgo de que la escalada afecte el normal desarrollo del proceso electoral.
El incremento de la violencia se concentra principalmente en regiones del suroeste colombiano, históricamente afectadas por la presencia de grupos insurgentes y organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
El Gobierno ha reforzado los operativos de seguridad en áreas estratégicas y ha reiterado su compromiso de garantizar unas elecciones seguras, aunque analistas advierten que la persistencia de estos ataques podría impactar la participación ciudadana y la estabilidad en zonas clave.
En este contexto, la comunidad internacional y distintos sectores políticos siguen de cerca la evolución de la situación, mientras crece la presión sobre las autoridades para contener la violencia y asegurar un proceso electoral transparente y sin intimidaciones.








