Washington, 28 abr.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que Irán le ha comunicado encontrarse en un “estado de colapso” y que busca la reapertura urgente del estratégico estrecho de Ormuz, en un contexto de estancamiento en las negociaciones entre ambos países.

A través de su red Truth Social, Trump aseguró que Teherán habría solicitado a Washington que “abra el estrecho de Ormuz lo antes posible” mientras intenta resolver problemas internos de liderazgo. No obstante, el mandatario no precisó quién habría enviado dicha comunicación ni ofreció detalles adicionales.

Las declaraciones se producen en un momento de creciente incertidumbre diplomática entre Washington y Teherán, tras el rechazo preliminar de la Casa Blanca a un nuevo plan iraní orientado a reactivar el diálogo y restablecer el tránsito por esta vía clave para el comercio energético mundial.

El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo global, se ha convertido en un punto crítico en las tensiones geopolíticas. La propuesta iraní incluiría también el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, aunque pospondría las discusiones sobre su programa nuclear.

Según fuentes cercanas a las reuniones de seguridad nacional citadas por medios estadounidenses, la administración Trump considera que reabrir esta ruta sin garantías sobre el control del programa nuclear iraní podría debilitar su posición política y estratégica.

En ese sentido, el mandatario busca un acuerdo que pueda presentar como una victoria en materia de seguridad internacional, especialmente en lo relativo a las reservas de uranio enriquecido de Irán y la imposibilidad de que desarrolle armamento nuclear.

La semana pasada, Trump decidió extender de forma indefinida el alto el fuego con Teherán con el objetivo de facilitar las negociaciones. Sin embargo, el proceso permanece paralizado después de que el propio presidente cancelara el viaje de sus enviados a Pakistán, donde estaba prevista una nueva ronda de conversaciones.

El escenario actual refleja un equilibrio frágil entre presión política, intereses energéticos globales y seguridad internacional, mientras ambas potencias evalúan sus próximos movimientos en una de las regiones más sensibles del mundo.

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