Montréal, 18 feb. — Lo que comenzó como una espera estimada de dos a tres años terminó convirtiéndose en una proyección de más de una década —e incluso varias décadas— para miles de solicitantes de residencia permanente por razones humanitarias en Canadá.
Cuando Ameera Atique presentó su solicitud en abril de 2025, el portal de Immigration, Refugees and Citizenship Canada (IRCC) indicaba un tiempo de procesamiento de entre dos y tres años. Sin embargo, meses después, el sistema fue actualizado para mostrar tiempos en tiempo real y la estimación cambió a “más de 10 años”.
Posteriormente, a través de una publicación en X del abogado de inmigración Steven Meurrens, Ameera supo que, según cálculos internos del IRCC obtenidos mediante una solicitud de acceso a la información, el tiempo de espera real para nuevas solicitudes humanitarias fuera de Quebec superaría los 45 años.
“Tengo un nudo en el estómago. Podría morir antes”, relata. “En retrospectiva, dos o tres años no eran mucho”.
Diferencias drásticas entre Quebec y el resto del país
El documento interno del IRCC, fechado en julio pasado, revela estimaciones detalladas:
- Consideraciones humanitarias – fuera de Quebec: más de 45 años
- Consideraciones humanitarias – Quebec: 8 años
No obstante, en su sitio web oficial el IRCC solo muestra “más de 10 años” tanto dentro como fuera de Quebec, sin desglosar cifras más precisas.
La diferencia se explica, en parte, porque Quebec tiene la facultad de seleccionar el número de residentes permanentes admitidos anualmente en su territorio, lo que influye directamente en los tiempos de procesamiento.
“Es completamente absurdo”
La situación ha generado alarma entre abogados especializados en inmigración.
“Es completamente absurdo. Estamos hablando de cuatro veces el tiempo que se muestra”, afirma Gabrielle Thiboutot, copresidenta de la Asociación de Abogados de Inmigración de Quebec.
Según explica, incluso la estimación pública de más de 10 años ya provocaba ansiedad entre los solicitantes. “Recibimos llamadas y correos electrónicos de personas en pánico”, señala.
¿Qué son las consideraciones humanitarias?
Las solicitudes por circunstancias humanitarias y compasivas no equivalen al estatus de refugiado.
Se trata de un mecanismo excepcional que permite al IRCC conceder residencia permanente cuando no aplica la definición formal de refugiado, pero existen razones humanitarias de peso.
“El objetivo original era humanizar la aplicación de la legislación migratoria”, explica Louis Guilbault, doctorando en Derecho en la Universidad de Cambridge. “Se trata de ser sensibles cuando la ley, en su aplicación estricta, puede parecer severa”.
Actualmente, casi 68.000 solicitantes esperan una respuesta, la mayoría ya dentro de Canadá. Las solicitudes se procesan por orden de llegada.
En comparación, en diciembre de 2019 había unas 18.500 solicitudes pendientes.
El caso de Ameera
Ameera Atique vive en Guelph, Ontario, desde 2017. Llegó como estudiante internacional procedente de Bangladesh. Durante su estancia, su situación personal en su país cambió radicalmente.
Tras intentar sin éxito otras vías migratorias, la solicitud humanitaria se convirtió en su último recurso.
Regresar a Bangladesh después de nueve años en Canadá le resulta impensable. Sin familia allí y siendo una mujer soltera en sus veintitantos, enfrenta riesgos sociales y económicos significativos.
Mientras espera la aprobación inicial —el primer paso antes de la residencia permanente— no ha conseguido permiso de trabajo y vive de sus ahorros.
Reducción de cupos, aumento de demanda
El IRCC reconoce que los retrasos se deben a que el número de solicitudes supera ampliamente las plazas disponibles cada año.
En 2024, Canadá admitió a 19.355 personas bajo esta categoría.
Para 2025, el objetivo se redujo a 10.000.
Las metas para los próximos años son aún menores:
- 2026: 6.900
- 2027: 5.000
- 2028: 5.000
La categoría incluye también admisiones relacionadas con crisis internacionales como Ucrania, Sudán y Hong Kong.
El profesor François Audet, de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM), señala que el mundo atraviesa un aumento sostenido de desplazamientos forzados debido a guerras, regímenes autoritarios y cambio climático.
“Si creamos expectativas, debemos tener el mínimo respeto para responder en plazos razonables”, advierte.
Estimaciones aún más extremas
El documento interno también revela proyecciones impactantes:
- Más de 55 años de espera para ciudadanos ucranianos
- Más de 50 años para nacionales de Hong Kong
Una fuente gubernamental subraya que estas cifras no son una ciencia exacta. Si el gobierno aumenta los niveles de admisión, los tiempos podrían reducirse.
Sin embargo, a diferencia de programas especiales que pueden cerrarse una vez alcanzado un cupo máximo, las categorías humanitarias y de refugiados no tienen límite en el número de solicitudes que pueden recibirse, lo que perpetúa el crecimiento del atraso.
Un sistema bajo presión
La ministra federal de Inmigración, Lena Metlege Diab, fue informada al asumir el cargo de que los tiempos de espera para nuevos solicitantes humanitarios oscilaban entre 12 y 600 meses.
El ministerio reconoce que la situación es difícil para quienes esperan decisiones que afectan “sus vidas, sus familias y su futuro”.
Para personas como Ameera, la espera no es solo una cifra en un documento administrativo: es una vida suspendida en la incertidumbre, sin estabilidad laboral ni seguridad sobre dónde podrán construir su futuro.








