Toronto, Canadá – 9 de enero. El primer ministro de la provincia de Ontario, Doug Ford, instó públicamente al primer ministro canadiense, Mark Carney, a mantener los aranceles del 100 % impuestos por Canadá a los vehículos eléctricos fabricados en China, en vísperas del viaje oficial del jefe de Gobierno a Beijing previsto para mediados de enero. La petición llega en un contexto de crecientes tensiones comerciales y presiones internas para suavizar la medida ante las represalias económicas chinas.
Canadá abrió una disputa comercial con China tras imponer estos aranceles a los vehículos eléctricos chinos, una decisión alineada con una política similar adoptada previamente por Estados Unidos. Ottawa justificó la medida como necesaria para proteger la industria automotriz canadiense frente a la competencia de productos subsidiados por el Estado chino.
Como respuesta, Beijing aplicó aranceles a productos agrícolas canadienses, incluyendo la canola, los mariscos y la carne de cerdo, lo que provocó fuertes críticas de los primeros ministros de las provincias de las praderas, como Saskatchewan y Manitoba, que reclaman el levantamiento de las sanciones para aliviar el impacto sobre agricultores y productores.
Sin embargo, Ford, uno de los defensores más firmes del sector automotriz de Ontario, fue tajante. “No podemos dar marcha atrás. Así de simple”, afirmó durante una conferencia de prensa este 8 de enero. El líder provincial sostuvo que Canadá solo debería reconsiderar su postura si los fabricantes chinos apuestan por producir localmente. “Si quieren venir, abrir una gran planta y emplear a trabajadores sindicalizados de Unifor, entonces hablemos. Pero no envíen automóviles que no hayan sido fabricados por trabajadores de Ontario”, subrayó.
Durante una rueda de prensa en Timmins, Ontario, Ford reiteró que la fabricación local de vehículos eléctricos debe ser la condición central de cualquier acuerdo comercial. “Tenemos los mejores trabajadores automotrices del mundo. Ese es el compromiso”, insistió, al ser consultado sobre un posible pacto con China para resolver el conflicto arancelario.
El comercio será uno de los ejes principales del viaje de Mark Carney a China, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping y otros altos funcionarios para abordar temas como energía, agricultura y seguridad nacional. El primer ministro canadiense busca recomponer las relaciones bilaterales, seriamente dañadas desde 2018, cuando Beijing detuvo a los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor tras el arresto en Canadá de Meng Wanzhou, ejecutiva de Huawei, a solicitud de Estados Unidos.
Pese a los intentos diplomáticos, Ford volvió a advertir que levantar los aranceles sin garantías sería un error estratégico. “Vengan aquí, inviertan y produzcan en Canadá”, señaló, añadiendo que la presión también debería extenderse a los fabricantes estadounidenses que exportan vehículos al mercado canadiense.
El debate se intensifica mientras se conocen las diferencias de precios en el mercado: en Canadá, el precio promedio de un vehículo eléctrico fabricado en América del Norte ronda los 73.000 dólares, con modelos más económicos cercanos a los 40.000 dólares, mientras que los vehículos eléctricos chinos se venden entre 13.000 y 17.000 dólares, una brecha que alimenta tanto la preocupación industrial como el interés de los consumidores.
La postura de Doug Ford deja claro que Ontario no está dispuesto a sacrificar empleos ni capacidad productiva local, incluso si ello implica prolongar una guerra comercial entre Canadá y China que sigue marcando la agenda política y económica del país.








