Copenhague, 9 ene.- El interés del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en adquirir Groenlandia enfrenta un obstáculo legal insalvable: Dinamarca no puede vender el territorio autónomo, y la operación solo sería posible si Groenlandia se convirtiera primero en un Estado independiente, tras un largo proceso de negociación y referendo.

«Mientras Groenlandia forme parte de la Mancomunidad del Reino de Dinamarca, junto a Dinamarca y las Islas Feroe, no se puede vender. Nadie tiene competencias para venderla», explicó a EFE Frederik Harhoff, catedrático emérito de Derecho Internacional de la Universidad del Sur de Dinamarca.

La Casa Blanca insiste en que la vía diplomática es la primera opción para Trump, quien considera la isla ártica estratégica para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque no descarta medidas más directas. Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., tiene previsto reunirse la próxima semana con su homólogo danés, Lars Løkke Rasmussen, y la consejera de Exteriores groenlandesa, Vivian Moztfeldt, para tratar la cuestión.

Harhoff calificó de «embarazoso» que miembros del Gobierno estadounidense planteen la compra sin comprender la realidad jurídica del Reino danés. «Si Estados Unidos presenta una oferta, la única respuesta posible es ‘lo siento, no tenemos competencia’, y Groenlandia diría que tampoco puede vender su país, solo iniciar un proceso de independencia», agregó.

Un proceso largo y complejo

El Estatuto de autonomía de 1979 reconoció la condición especial de Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca, y el Estatuto de 2009 refuerza su derecho a la autodeterminación. Según Harhoff, el camino hacia la independencia incluiría:

  1. Negociaciones entre Dinamarca y Groenlandia sobre competencias y presupuestos, incluyendo la ayuda anual danesa de 4.000 millones de coronas (535 millones de euros) y otras partidas de sanidad, defensa y bienestar.
  2. Campaña informativa y referendo en Groenlandia, cuyo resultado Dinamarca se ha comprometido a respetar.
  3. Aprobación de ambos parlamentos del acuerdo final.

Solo tras completar estos pasos Groenlandia podría aceptar una oferta de EE. UU., ya sea en forma de compra directa o mediante un tratado de libre asociación. Según Harhoff, ninguna oferta estadounidense podría superar los beneficios que Groenlandia ya obtiene con su estatus actual.

Encuestas recientes muestran que la mayoría de los groenlandeses apoya la independencia, pero no a costa de perder su nivel de vida, y rechaza integrarse a EE. UU.

Soberanía danesa históricamente reconocida

Declaraciones recientes de Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, cuestionando la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia, causaron perplejidad en Copenhague. Dinamarca colonizó la isla hace más de tres siglos y su soberanía ha sido reconocida por Estados Unidos desde hace más de cien años. Desde 1953, Groenlandia dejó de ser colonia para convertirse en parte integral del reino danés.

El experto recuerda que incluso el acuerdo de venta de las Islas Vírgenes a EE. UU. en 1916 reconocía la autoridad de Dinamarca sobre Groenlandia, un precedente que refuerza la legalidad danesa y limita cualquier posibilidad de compra por parte de Washington.

En definitiva, cualquier iniciativa de Trump para adquirir Groenlandia se enfrenta a un proceso legal, político y social extremadamente complejo, que demoraría años y requiere la voluntad expresa de los groenlandeses.

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