Quito, 8 dic.- Al menos nueve reclusos fueron hallados muertos este domingo en la cárcel de Machala, en el sur de Ecuador, apenas un mes después de que otros 31 presos fueran asesinados en el mismo centro penitenciario durante una serie de motines entre bandas rivales. La nueva tragedia vuelve a exponer la profunda crisis carcelaria y la creciente violencia criminal que golpea al país.

Reportes difundidos en redes sociales muestran a decenas de familiares agolpados en las afueras del reclusorio, exigiendo información y denunciando la falta de respuestas por parte de las autoridades. Entretanto, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad (SNAI) se limitó a señalar que está “verificando la información” junto a otros organismos estatales, sin ofrecer datos oficiales sobre lo ocurrido.

Asfixia y un dron explosivo: las primeras versiones sobre el motín

Según reveló el portal Primicias, citando fuentes policiales, los nueve reos murieron por asfixia y ocho de ellos ya han sido identificados. De acuerdo con esta versión, el motín se desencadenó después de que un artefacto explosivo, presuntamente un dron, detonara cerca del perímetro de la cárcel alrededor de las 16:00 hora local.

La explosión, audible a varias cuadras, habría sido utilizada como distracción para los agentes de control. Tras acudir a inspeccionar el estruendo, los uniformados regresaron al penal y encontraron los cuerpos de los reclusos asesinados, lo que sugiere una operación coordinada por grupos criminales que operan dentro y fuera del sistema penitenciario.

Una cárcel marcada por la violencia extrema

La prisión de Machala se ha convertido en uno de los epicentros de la emergencia penitenciaria en Ecuador. El 9 de noviembre, 27 presos aparecieron ahorcados, horas después de que otros cuatro reos fueran asesinados y 33 resultaran heridos durante enfrentamientos internos. Apenas días antes, el 1 de noviembre, se registraron 12 muertes más en tres cárceles distintas del país.

En la Penitenciaría del Litoral, la más violenta y superpoblada, el SNAI atribuyó varias muertes recientes a tuberculosis, enfermedad que este año habría causado la muerte de al menos doce reclusos, una señal más de la crisis sanitaria dentro de las prisiones.

Un sistema colapsado y bajo militarización

Las cárceles ecuatorianas se encuentran en el centro de una crisis de violencia criminal sin precedentes: desde 2021 han sido asesinados unos 600 reos, la mayoría en masacres vinculadas a guerras entre bandas narcocriminales. Para contener la situación, algunas prisiones están bajo control militar, mientras otras son administradas por la Policía Nacional, en el marco del “conflicto armado interno” declarado por el presidente Daniel Noboa en 2024.

Pese a estas medidas, la violencia no cesa. En el primer semestre de 2025, Ecuador registró 4.619 homicidios, un 47 % más que en el mismo periodo de 2024, consolidándose como uno de los países más peligrosos de Latinoamérica.

La nueva masacre en Machala confirma un deterioro acelerado del control estatal en los centros penitenciarios, donde las bandas criminales continúan ejerciendo poder territorial, infiltración armada y mecanismos de operación cada vez más sofisticados, como el uso de drones explosivos.

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