Guayaquil, 28 mar.- El Ejército de Ecuador ejecutó una ofensiva militar de gran escala contra estructuras de minería ilegal en la zona de El Chical, en la provincia de Carchi, fronteriza con Colombia, logrando destruir decenas de instalaciones clandestinas y asestar un duro golpe económico a organizaciones criminales.
Según informó el Ministerio de Defensa, la operación —denominada “Fuego Letal”— se desarrolló durante cuatro días e incluyó bombardeos sostenidos y saturación de fuego en áreas donde se realizaban actividades extractivas ilícitas que generaban hasta 300.000 dólares diarios.
Las fuerzas militares emplearon un sistema de armas combinadas que incluyó tanques AMX-13, morteros de 81 milímetros, un helicóptero artillado y armamento de alto calibre, lo que permitió la destrucción de aproximadamente 50 bocaminas utilizadas por redes ilegales.
De acuerdo con estimaciones oficiales, el operativo representa una pérdida anual cercana a los 108 millones de dólares para las mafias vinculadas a la minería ilegal y a grupos armados irregulares que operan en esta región estratégica.
El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, aseguró que esta acción forma parte de la ofensiva del Estado contra el crimen organizado, al que el Gobierno ha declarado una guerra frontal. “Les queda muy poco tiempo y solo dos opciones: la cárcel o el infierno”, afirmó en un mensaje difundido en redes sociales.
La operación se enmarca en la política de seguridad impulsada por el presidente Daniel Noboa, quien ha intensificado las acciones contra organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
Este nuevo golpe se produce semanas después de un operativo conjunto con Estados Unidos contra los llamados Comandos de la Frontera, una disidencia de las antiguas FARC, que generó tensiones diplomáticas tras el hallazgo de un artefacto explosivo en territorio colombiano.
No obstante, ambos países dieron por superado el incidente luego de que una comisión binacional concluyera que existía una alta probabilidad de que el explosivo hubiera cruzado la frontera tras rebotar en suelo ecuatoriano.
Las autoridades ecuatorianas consideran que este tipo de operaciones son clave para debilitar las economías ilegales que financian a grupos armados en zonas fronterizas, donde la presencia del Estado ha sido históricamente limitada.








