GUAYAQUIL, 16 de marzo — La ciudad de Guayaquil, la más poblada y con mayor índice de criminalidad en Ecuador, volvió a quedar bajo toque de queda nocturno este domingo como parte de una ofensiva del gobierno para contener la ola de violencia vinculada al crimen organizado.
La medida, que comenzó oficialmente a las 23:00 hora local, provocó que la ciudad —principal motor económico del país— empezara a vaciarse desde varias horas antes. Comercios cerraron temprano y el transporte público dejó de circular alrededor de las 21:30, mientras residentes buscaban regresar a sus hogares antes de la entrada en vigor de la restricción.
El toque de queda estará vigente durante quince días en varias provincias de la región costera y tropical: Guayas —cuya capital es Guayaquil—, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas.
Comerciantes temen pérdidas económicas
El impacto económico del cierre anticipado preocupa a los pequeños comerciantes que dependen de las ventas nocturnas.
“Esto afecta a muchos comerciantes que venden hasta medianoche. Nosotros no podemos guardar la comida, tenemos que botarla”, explicó Víctor Guadamud, propietario de un local de comida en el suburbio de Guayaquil. El comerciante señaló que reducirá la producción de alimentos mientras la situación continúe.
Otro comerciante, José Salazar, dueño de una tienda en el norte de la ciudad, estima pérdidas de entre el 25% y el 30% de sus ingresos debido al cierre temprano. Según afirmó, el impacto se extenderá a “todo el sector”.
Guayaquil, epicentro de la violencia
La crisis de seguridad que atraviesa Ecuador se refleja especialmente en Guayaquil. Durante 2025, la ciudad registró 2.545 homicidios, de los 9.235 asesinatos contabilizados en todo el país, una cifra récord en la historia nacional.
Las autoridades consideran que la violencia está ligada a la expansión de bandas criminales vinculadas al narcotráfico, que disputan el control de rutas y puertos estratégicos para el envío de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Amplio despliegue militar y policial
El comandante general de la Policía ecuatoriana, Pablo Dávila, informó que más de 35.000 policías y militares han sido desplegados en las zonas bajo intervención.
Según explicó, las fuerzas de seguridad realizarán patrullajes y operativos focalizados en los llamados “núcleos de letalidad”, áreas donde operan grupos de delincuencia organizada.
“Vamos a atacar a estas organizaciones para debilitarlas en su logística y en sus economías criminales”, afirmó Dávila.
Parte de la estrategia de seguridad del gobierno
Las operaciones forman parte de la nueva fase de la estrategia de seguridad impulsada por el presidente Daniel Noboa, quien en 2024 declaró una “guerra contra el narcoterrorismo” para frenar la violencia que ha colocado a Ecuador entre los países con mayor tasa de homicidios de América Latina.
Según el gobierno, la ofensiva cuenta con apoyo internacional, incluido el respaldo de Estados Unidos en materia de cooperación en seguridad.
Mientras continúan los operativos, miles de residentes de Guayaquil se preparan para dos semanas de restricciones nocturnas en una ciudad que lucha por recuperar la normalidad en medio de una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente.








