Kiev, 4 jul.- En lo que autoridades ucranianas calificaron como el mayor asalto aéreo desde que comenzó la invasión rusa en 2022, oleadas de drones y misiles golpearon la capital Kiev durante la madrugada del viernes, dejando al menos 23 heridos, varios de ellos hospitalizados, y una estela de destrucción en múltiples distritos.
Durante siete horas ininterrumpidas, el cielo nocturno se iluminó con explosiones mientras las sirenas de ataque aéreo sonaban en toda la ciudad. “Fue una noche dura e insomne”, declaró el presidente Volodymyr Zelenskyy, quien acusó a Moscú de “terrorismo deliberado” contra la población civil.
La mayor ofensiva aérea de la guerra
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó 550 misiles y drones, principalmente de tipo Shahed, además de 11 misiles de largo alcance. Las defensas antiaéreas interceptaron 270 objetivos, pero otros 208 no pudieron ser rastreados y se presume que fueron bloqueados electrónicamente o evadieron los sistemas defensivos.
Los escombros de drones interceptados cayeron en al menos 33 puntos, y cinco de los diez distritos de Kiev resultaron severamente afectados, informó el alcalde Vitali Klitschko. Además de la capital, las regiones de Dnipropetrovsk, Sumy, Járkiv, Chernihiv y la provincia de Kiev también sufrieron ataques.
“Lo que Kiev soportó anoche no puede llamarse otra cosa que un acto deliberado de terror”, expresó la ministra de Economía ucraniana, Yuliia Svyrydenko.
Un contexto internacional tenso: Trump decepcionado tras llamada con Putin
El ataque coincidió con una llamada entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario ruso Vladímir Putin. Al ser consultado sobre avances en un posible alto al fuego, Trump fue tajante:
“No logré ningún progreso con él hoy. Estoy muy decepcionado”, dijo, señalando que Putin “no está buscando detener los combates”.
El asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov, confirmó la postura intransigente del Kremlin: “Rusia no retrocederá en sus objetivos en Ucrania”, reiteró, insistiendo en eliminar las “causas raíz del conflicto”.
Ayuda militar estadounidense en pausa
El ataque ocurre en un momento crítico, ya que el Pentágono ha pausado los envíos de misiles de defensa aérea a Ucrania. Europa evalúa cómo llenar ese vacío, mientras Zelenskyy intenta acelerar la producción de armamento nacional, aunque reconoce que el proceso llevará tiempo.
Datos recopilados por AP indican que solo en junio Rusia lanzó 5.438 drones y más de 330 misiles, incluidos 80 misiles balísticos, un récord mensual desde el inicio de la guerra.
Testimonios de una noche de horror
Alya Shahlai, una joven fotógrafa de bodas de 23 años, relató que su vivienda fue destruida.
“Estábamos en el sótano-refugio, porque quedarse en casa era suicida. Diez minutos después bajamos y ocurrió la gran explosión. Se apagaron las luces y la gente entró en pánico”.
En redes sociales, el ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, resumió el sentir de millones:
“Una de las peores noches en Kiev desde el inicio de la guerra”.
Moscú dice haber atacado fábricas militares
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso declaró que sus fuerzas habían atacado instalaciones de producción de drones y equipos militares en Kiev. Sin embargo, en la capital ucraniana los blancos más dañados fueron zonas residenciales, lo que refuerza las acusaciones de Ucrania de crímenes de guerra por parte del Kremlin.
La línea del frente, que se extiende a lo largo de 1.000 kilómetros, se encuentra bajo fuerte presión por una ofensiva terrestre rusa simultánea al asalto aéreo.
A más de tres años del inicio de la invasión, y con el invierno aproximándose, Ucrania enfrenta su etapa más crítica: con ayuda militar internacional en pausa, civiles bajo ataque constante, y un enemigo que intensifica su presión militar y diplomática sin señales de retroceso.








