Lisboa, 4 jul.- Bajo un sol implacable y en un ambiente de profunda consternación, centenares de personas se congregaron este viernes en la Iglesia Matriz de Gondomar, en las afueras de Oporto, para rendir homenaje póstumo al futbolista Diogo Jota y a su hermano André, fallecidos trágicamente en un accidente de tráfico ocurrido el jueves en España.
Familiares, vecinos, amigos, autoridades políticas y deportivas, así como aficionados vestidos con camisetas del Oporto, fueron pasando por la capilla ardiente instalada en la Capilla de la Resurrección, donde las coronas de flores no dejaban de llegar.
Luto nacional y presencia de autoridades
Antes de la apertura oficial del velatorio, a las 16:00 (hora local), se hicieron presentes el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, y el primer ministro, Luís Montenegro, en señal de respeto a la familia.
Ya con la capilla abierta al público, destacaron las visitas de Bernardo Silva, Diogo Dalot, el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol Pedro Proença, y el presidente del FC Porto, André Vilas-Boas. Este último, visiblemente afectado, describió a Jota como “un héroe silencioso, un ejemplo dentro y fuera del campo”.
Proença, por su parte, señaló que “el fútbol luso está de luto” y pidió respeto por la familia de los hermanos fallecidos. “Diogo Jota fue una figura por encima de la portugalidad”, declaró ante los medios.
El pueblo de Gondomar, volcado con los Jota
La conmoción fue especialmente visible entre los habitantes de Gondomar, localidad natal de los hermanos. Uno de ellos, Rafael, de 19 años, agitaba la bandera del Oporto sin descanso: “Es una familia y cuando alguien necesita apoyo, estamos aquí”, declaró a EFE en un emotivo portuñol.
También Laurinda Azevedo, vecina del pueblo de 71 años, recordó con cariño a los hermanos. “Diogo era muy humilde, no tenía nada que ver con las estrellas”, contó, mientras sostenía un ramo de flores. “Me crucé con él hace una semana en el hospital… no lo puedo creer”.
Funeral y entierro
La capilla ardiente cerró a las 19:30, y el funeral está previsto para este sábado a las 10:00, oficiado por el obispo de Oporto. Ambos hermanos serán enterrados en el cementerio del mismo recinto religioso.
Una carrera y una vida truncadas
Diogo Jota, de 28 años, inició su carrera en el Gondomar y el Paços de Ferreira antes de fichar por el Atlético de Madrid en 2016. Tras ser cedido al Oporto, se consolidó en la Premier League con el Wolverhampton y, desde 2020, con el Liverpool, donde dejó una huella imborrable.
Apenas 12 días antes del accidente, Jota se había casado con su pareja de 13 años, Rute Cardoso, con quien tenía tres hijos, incluyendo una bebé de solo ocho meses.
Su hermano André, de 25 años, también futbolista, jugaba como delantero en el Penafiel, club de la segunda división portuguesa.
El accidente se produjo en la A52, en Cernadilla (Zamora, España), cuando ambos hermanos regresaban a Portugal. Las circunstancias del siniestro aún están siendo investigadas por las autoridades.
Portugal, y el mundo del fútbol, lloran la pérdida de dos jóvenes promesas y ejemplos de profesionalismo, dejando tras de sí una estela de dolor, pero también de admiración y respeto.








