Sevilla, 23 junio.- La emblemática banda mexicana Maná encendió anoche el corazón de Sevilla con un espectáculo inolvidable en la majestuosa Plaza de España, dentro del marco del Icónica Santalucía Sevilla Fest. Ante más de 17.000 espectadores, el grupo liderado por Fher Olvera ofreció una noche cargada de nostalgia, energía y emociones que cruzaron fronteras y generaciones.
“Este es uno de los lugares más hermosos del mundo”, declaró Fher al iniciar el concierto, visiblemente emocionado, antes de brindar con una caña de cerveza tomada “a pecho”, como manda la tradición andaluza. Con más de 30 grados al inicio del espectáculo, el público respondió con la misma calidez, coreando cada letra desde los primeros acordes de “Hechicera”, tema con el que abrió el recital.
El recinto, obra del arquitecto Aníbal González y construido para la Exposición Iberoamericana de 1929, se convirtió en una fiesta continental con banderas de México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Estados Unidos ondeando entre el público. Maná, convertidos ya en una banda internacional de culto, desató una oleada de euforia con sus temas más icónicos.
Una noche de himnos y sueños cumplidos
Acompañado por Alex González, Sergio Vallín y Juan Calleros, Fher ofreció un repertorio que abarcó desde los clásicos hasta canciones más recientes, destacando la emotiva interpretación de “En el muelle de San Blas”, que volvió a sellar la conexión indisoluble con sus seguidores. “Este es un sueño hecho realidad desde que veía postales de este lugar en mi juventud”, confesó el vocalista.
El concierto concluyó con el infaltable “Clavado en un bar”, dejando una promesa de regreso y un “hasta pronto” que resonó entre los miles de fans que no dejaron de cantar y vibrar en toda la noche.
Duncan Dhu y Airbag completaron la jornada musical
La jornada musical se completó con las presentaciones de Duncan Dhu y Airbag. Mikel Erentxun y Diego Vasallo ofrecieron un set de 13 temas, incluyendo joyas como “Capricornio”, “Una calle de París”, “Cien gaviotas” y “En algún lugar”, reviviendo el espíritu de una generación que creció con su música. A pesar de algunas dificultades vocales, el público suplió con entusiasmo cualquier carencia técnica.
Por su parte, los argentinos de Airbag abrieron la tarde con su característico punk-pop bajo un sol inclemente, demostrando que la pasión musical no conoce de climas ni de fronteras. Su actuación puso el broche inicial a una noche donde la música unió a tres países en un solo latido.








