Ottawa, Canadá, 6 agosto.- El gobierno federal canadiense inició un proceso para evaluar la designación como proyecto de interés nacional de un nuevo oleoducto impulsado por la provincia de Alberta que conectaría las zonas petroleras del oeste del país con la costa de Columbia Británica.
La iniciativa, respaldada por el primer ministro canadiense Mark Carney y la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, permitiría acelerar los trámites de aprobación del proyecto bajo la nueva Ley C-5, conocida como Ley de Construcción de Canadá, que establece procedimientos especiales para obras consideradas estratégicas para el país.
El anuncio fue publicado el 1 de agosto en la Gaceta de Canadá y abrió un periodo de consultas públicas de 30 días antes de que el proyecto pueda ser incluido oficialmente en la lista de iniciativas consideradas de interés nacional.
Un oleoducto de 1.250 kilómetros hacia la costa del Pacífico
Según el gobierno de Alberta, el oleoducto tendría una capacidad aproximada de un millón de barriles de petróleo crudo diarios y recorrería unos 1.250 kilómetros, siguiendo un corredor similar al utilizado actualmente por el oleoducto Trans Mountain.
Danielle Smith ha defendido la construcción de la infraestructura como una forma de fortalecer la independencia energética de Canadá, aumentar las exportaciones de petróleo y mejorar la competitividad del país en los mercados internacionales.
El proyecto permitiría transportar la producción de las arenas bituminosas de Alberta hacia terminales marítimos de la costa oeste, facilitando potencialmente el acceso a mercados de Asia.
Críticas de grupos ambientales e indígenas
La posible aprobación acelerada del oleoducto ha generado fuertes críticas de organizaciones ambientales y comunidades indígenas, que advierten sobre sus impactos climáticos y ecológicos.
Los opositores argumentan que una nueva infraestructura petrolera contradice los compromisos de Canadá para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y enfrentar el cambio climático.
Julia Levin, subdirectora de asuntos climáticos nacionales de Environmental Defence, cuestionó la rapidez del proceso y afirmó que el gobierno federal estaría reduciendo los controles ambientales necesarios.
“¿Cuántos incendios forestales, olas de calor, sequías, comunidades arrasadas, medios de subsistencia arruinados y vidas perdidas harán falta?”, señaló Levin al criticar una mayor expansión de los combustibles fósiles.
Debate sobre energía y cambio climático
El proyecto llega en un momento de creciente debate en Canadá sobre el equilibrio entre crecimiento económico, seguridad energética y protección ambiental.
Los defensores del oleoducto aseguran que los recursos naturales siguen siendo fundamentales para la economía canadiense y que una mayor capacidad de exportación permitiría reducir la dependencia energética de otros países.
Por otro lado, organizaciones climáticas recuerdan que la explotación de las arenas bituminosas de Alberta genera mayores emisiones por barril de petróleo que otras fuentes convencionales y requiere grandes cantidades de agua, además de producir residuos industriales.
Consultas continuarán hasta septiembre
El ministro de Asuntos Intergubernamentales, Dominic LeBlanc, será el encargado de coordinar las conversaciones con los gobiernos de Alberta y Columbia Británica, así como con comunidades indígenas potencialmente afectadas.
El gobierno federal estableció el 18 de septiembre como fecha límite para recibir comentarios públicos sobre la posible designación del oleoducto como proyecto de interés nacional.
La decisión final podría convertirse en una de las principales pruebas del gobierno de Carney para definir su política energética y ambiental en los próximos años.








