Ottawa, 31 julio 2026.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó utilizar las exportaciones de petróleo como herramienta de presión en las negociaciones comerciales con Estados Unidos y advirtió que una medida de ese tipo podría afectar la reputación del país como proveedor energético confiable.
Durante una visita a Red Deer, Alberta, junto a la primera ministra provincial Danielle Smith, Carney fue consultado sobre la posibilidad de limitar los envíos de combustibles fósiles hacia Estados Unidos como respuesta a las nuevas tensiones comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump.
El mandatario canadiense señaló que la confianza es uno de los recursos más valiosos de Canadá y que un país que suministra materias primas esenciales debe considerar cuidadosamente cualquier decisión que pueda interrumpir ese flujo hacia sus socios comerciales.
«Cuando eres proveedor de un producto esencial, tienes que pensar dos veces antes de interrumpir el suministro a tus clientes», afirmó Carney.
Canadá mantiene abierta la vía de negociación
Las declaraciones del primer ministro se producen mientras Ottawa y Washington buscan alcanzar un nuevo acuerdo comercial antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses.
La administración Trump anunció una nueva ronda de tarifas del 50 % sobre una amplia variedad de productos canadienses, incluyendo algunos bienes que anteriormente estaban protegidos por el acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México (CUSMA).
El Gobierno estadounidense justificó las medidas como respuesta a políticas canadienses relacionadas con sectores como las bebidas alcohólicas, los productos lácteos y determinadas restricciones a vehículos estadounidenses.
Carney aseguró que Canadá cuenta con diferentes opciones para responder, aunque insistió en que la prioridad es alcanzar un acuerdo mediante la negociación.
«La primera y más importante opción es trabajar para lograr un acuerdo. Eso es lo que haremos, pero existen otras medidas disponibles si fuera necesario», explicó.
El petróleo canadiense, una pieza clave para Estados Unidos
Estados Unidos depende ampliamente del petróleo canadiense, con importaciones cercanas a los cuatro millones de barriles diarios. Una interrupción de esos envíos podría generar un aumento inmediato en los precios de los combustibles estadounidenses.
La posibilidad de utilizar la energía como herramienta de negociación había sido planteada por algunos líderes provinciales. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, sugirió que Canadá podría aprovechar su posición como proveedor energético estratégico para responder a las presiones comerciales de Washington.
Sin embargo, Carney considera que recurrir a esa estrategia podría tener consecuencias a largo plazo para la credibilidad canadiense en los mercados internacionales.
Futuro incierto del acuerdo comercial
Las conversaciones entre ambos países avanzan en un contexto de incertidumbre sobre el futuro del CUSMA, el tratado comercial que sustituyó al antiguo TLCAN.
La administración Trump anunció que no renovará automáticamente el acuerdo, abriendo la posibilidad de revisiones periódicas durante los próximos años y aumentando la presión sobre las relaciones económicas entre Canadá, Estados Unidos y México.
Carney afirmó que mantiene comunicación con Trump y que ambos gobiernos acordaron intensificar las negociaciones para evitar una mayor escalada comercial.








