Vancouver, 24 julio 2026.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó que su Gobierno intensifica las negociaciones con Estados Unidos para alcanzar un nuevo acuerdo comercial integral, aunque advirtió que Ottawa responderá si la administración del presidente Donald Trump aplica los aranceles del 50 % anunciados para productos canadienses a partir del próximo 19 de agosto.
Tras reunirse con los primeros ministros provinciales y territoriales en Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo, Carney aseguró que el Gobierno mantiene abiertas todas las opciones frente a la amenaza comercial de Washington.
“Todo está sobre la mesa”, señaló el mandatario canadiense, aunque aclaró que no considera conveniente anunciar medidas de represalia antes de que entren en vigor los nuevos gravámenes.
Ottawa confía en alcanzar un acuerdo
Carney sugirió que la decisión de la Casa Blanca podría formar parte de una estrategia de negociación, al recordar que Estados Unidos ha utilizado plazos y amenazas arancelarias similares en otras conversaciones comerciales.
El primer ministro manifestó que existe disposición entre funcionarios estadounidenses para negociar un nuevo acuerdo que permita evitar una escalada en la guerra comercial entre ambos países.
Los productos afectados por los aranceles
Las nuevas tarifas anunciadas por Washington alcanzan una amplia variedad de productos canadienses, entre ellos:
- Miel.
- Bebidas alcohólicas.
- Cemento.
- Productos lácteos.
- Algunos derivados de la madera.
- Palos de hockey.
- Diversos bienes manufacturados.
Quedarán excluidos los productos energéticos, la potasa, el pescado y minerales considerados estratégicos.
Las medidas también afectan mercancías que anteriormente estaban protegidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo marco comercial no fue renovado por Washington y dio paso a nuevas negociaciones que podrían extenderse hasta 2036.
Canadá apuesta por diversificar su economía
Carney aseguró que, independientemente del resultado de las conversaciones con Estados Unidos, su Gobierno continuará fortaleciendo la economía nacional y ampliando sus relaciones comerciales con otros mercados internacionales.
El mandatario reiteró el compromiso de apoyar a trabajadores, agricultores, empresas y familias canadienses frente a cualquier impacto derivado de la disputa comercial.
Provincias respaldan una respuesta unificada
Los líderes provinciales coincidieron en la necesidad de mantener una estrategia conjunta bajo el enfoque de «Equipo Canadá».
El primer ministro de la Isla del Príncipe Eduardo, Rob Lantz, destacó que la coordinación entre el Gobierno federal y las provincias será fundamental para afrontar la situación.
Por su parte, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, pidió una postura firme frente a Washington y aseguró que está dispuesto a adoptar medidas para proteger la economía de su provincia, incluso evaluando acciones relacionadas con el suministro de electricidad hacia Estados Unidos si el conflicto comercial se intensifica.
Impacto económico previsto
Un análisis de la institución financiera Desjardins estima que los nuevos aranceles podrían afectar exportaciones canadienses hacia Estados Unidos por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares canadienses anuales, equivalentes a cerca de 19.800 millones de dólares estadounidenses.
El informe advierte que, además del impacto directo sobre el comercio bilateral, la incertidumbre podría frenar inversiones y deteriorar la confianza empresarial.
Las provincias que enfrentarían las mayores consecuencias serían Ontario, Quebec y Columbia Británica, debido a su fuerte dependencia del mercado estadounidense.
Nueva medida por presunto trabajo forzoso
Horas después de la reunión, la administración Trump incluyó también a Canadá entre los países sujetos a nuevas restricciones comerciales relacionadas con presuntas prácticas de trabajo forzoso en algunas cadenas de suministro.
El ministro canadiense de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, calificó la decisión como previsible y aseguró que Ottawa comparte el objetivo de impedir que productos elaborados mediante trabajo forzoso ingresen a las cadenas comerciales, al tiempo que continuará dialogando con Washington para resolver los asuntos pendientes.








