Charlottetown, 23 julio 2026.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó que su Gobierno utilizará todas las herramientas disponibles para proteger los intereses del país ante la amenaza de nuevos aranceles del 50 % impuestos por Estados Unidos a productos canadienses, mientras avanzan las negociaciones para evitar una nueva escalada comercial.
“Permítanme ser claro: Canadá hará todo lo necesario para defender y apoyar a los trabajadores, agricultores, empresas y familias canadienses”, declaró Carney durante la apertura de una reunión con los 13 primeros ministros provinciales y territoriales en la Isla del Príncipe Eduardo.
El encuentro, previsto inicialmente para abordar asuntos nacionales, quedó dominado por la crisis comercial con Washington después de que la administración del presidente estadounidense Donald Trump anunciara que aplicará nuevos gravámenes a importaciones canadienses por miles de millones de dólares a partir del próximo 19 de agosto.
Según la Casa Blanca, la medida responde a lo que considera prácticas discriminatorias de Canadá contra productos estadounidenses, incluyendo vehículos, productos lácteos y bebidas alcohólicas.
Provincias exigen claridad sobre la respuesta canadiense
Los líderes provinciales acudieron a la reunión con Carney para conocer qué opciones contempla Ottawa en caso de que fracasen las conversaciones con Estados Unidos.
El ministro de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la principal negociadora comercial canadiense, Janice Charette, desempeñan un papel clave en las discusiones destinadas a alcanzar un acuerdo antes de la fecha límite.
El primer ministro de la Isla del Príncipe Eduardo, Rob Lantz, pidió una respuesta firme y coordinada.
“Espero que actuemos con decisión e intentemos lograr un progreso real”, afirmó antes del encuentro.
Por su parte, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, defendió una postura más dura frente a Washington y ha sugerido incluso utilizar la capacidad energética canadiense como herramienta de presión.
“Es muy difícil tratar con el presidente Trump cuando cambia de opinión todos los días”, señaló Ford, criticando los constantes cambios en la política comercial estadounidense.
Debate sobre posibles represalias
El primer ministro de Manitoba, Wab Kinew, indicó que buscará conocer qué medidas prepara el Gobierno federal si no se logra un acuerdo antes del 19 de agosto.
“Los aranceles de Trump son una tontería y hacen la vida más difícil a los estadounidenses”, afirmó.
Desde la Columbia Británica, el primer ministro David Eby aseguró que su provincia está preparada para respaldar al Gobierno federal y planteó que Canadá podría utilizar su posición como proveedor estratégico de minerales y metales.
“Si el primer ministro llama a la Columbia Británica y dice que necesita apoyo contundente para poder dialogar, estaremos ahí”, manifestó.
En contraste, la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, expresó cautela frente a una posible guerra comercial y dijo que no apoya una política de represalias, especialmente en sectores sensibles como el petróleo.
“Equipo Canadá” frente a Estados Unidos
Aunque existen diferencias entre provincias sobre la estrategia económica, los primeros ministros coincidieron en la necesidad de mantener una posición común frente a Washington.
Carney aprovechó el simbolismo histórico de Charlottetown, lugar donde se reunieron los impulsores de la Confederación canadiense en 1864, para destacar la importancia de la unidad nacional.
“Lo que los Padres de nuestra Confederación sospechaban entonces, hoy lo sabemos con certeza: nuestra unidad es nuestra mayor fortaleza y nuestro destino está en nuestras manos”, afirmó.
El mandatario canadiense señaló que las próximas semanas serán decisivas para ajustar la estrategia de negociación y encontrar una solución antes de la entrada en vigor de los aranceles.
“Tenemos este periodo de tiempo, este mes que tenemos, para perfeccionar nuestros métodos y centrarnos mejor”, indicó.
Tras la reunión, los primeros ministros provinciales emitieron un comunicado conjunto en el que pidieron al Gobierno federal mantener una comunicación constante con las provincias y territorios durante las negociaciones con Estados Unidos.
La disputa comercial representa uno de los mayores desafíos económicos para el nuevo Gobierno de Carney, que busca evitar un impacto negativo sobre sectores clave como la industria automotriz, el acero, el aluminio, la madera y la energía.








