Managua, 20 Julio.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición disputar el poder, en una declaración que refuerza el rumbo autoritario del Gobierno durante los actos por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista.

Durante un discurso ante simpatizantes en Managua, el mandatario aseguró que su administración impedirá cualquier proceso electoral que, según dijo, pueda ser utilizado por la oposición para recuperar el control del Estado.

“Aquí no volverán a haber elecciones para que intenten atrapar el Gobierno o el poder”, expresó Ortega, quien gobierna el país desde 2007 y enfrenta constantes cuestionamientos por la falta de garantías democráticas y la exclusión de adversarios políticos.

El gobernante, de 80 años, acusó además a los opositores exiliados de buscar beneficios personales y anunció que impulsará nuevas leyes junto con la Asamblea Nacional para impedir que, a su juicio, los llamados “golpistas” puedan regresar a la actividad política.

Desde 2017, Ortega comparte el poder con su esposa, Rosario Murillo, quien fue vicepresidenta y desde febrero de 2025 ejerce como copresidenta tras una amplia reforma constitucional.

Esa modificación a la Carta Magna fortaleció aún más el control del Ejecutivo al eliminar el equilibrio entre los poderes del Estado, ampliar el mandato presidencial de cinco a seis años, institucionalizar la figura de la copresidencia y otorgar mayores atribuciones al Gobierno sobre las instituciones públicas.

La reforma también ha sido objeto de fuertes críticas por parte de organismos internacionales y gobiernos extranjeros, que consideran que debilita el sistema democrático y consolida un modelo de concentración de poder.

Con los cambios constitucionales, las próximas elecciones generales, previstas originalmente para 2026, pasarían a celebrarse en 2027, prolongando el actual mandato presidencial.

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