Los Ángeles, 13 julio.- El senador republicano estadounidense Lindsey Graham, una de las figuras más cercanas al presidente Donald Trump, falleció a causa de una disección aórtica provocada por una enfermedad cardiovascular arteriosclerótica, según los primeros resultados divulgados por la Oficina del Médico Forense del Distrito de Columbia.
El informe preliminar señala que el político de 71 años murió debido a un desgarro en la pared interna de la aorta, la principal arteria del cuerpo humano. Los especialistas explican que esta condición provoca que la sangre penetre entre las capas de la arteria y puede generar complicaciones potencialmente mortales.
La oficina forense indicó que el certificado de defunción permanecerá pendiente hasta completar los análisis toxicológicos y microscópicos correspondientes. Una vez concluidos esos estudios, el documento será actualizado con la clasificación definitiva de la causa del fallecimiento.
La oficina del senador había informado inicialmente que Graham murió la noche del sábado después de sufrir una enfermedad repentina y de corta duración. El legislador había regresado recientemente de un viaje a Ucrania, país al que había expresado un fuerte respaldo durante los últimos años.
De acuerdo con información difundida sobre la llamada a los servicios de emergencia, una mujer alertó que el senador presentaba dolor en el pecho mientras se encontraba solo en su residencia en Baltimore, Maryland.
Los equipos de emergencia tuvieron dificultades para ingresar inicialmente al domicilio debido a que la puerta estaba cerrada con llave. Tras conseguir acceso, los paramédicos realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, aunque posteriormente se confirmó el fallecimiento del legislador.
Graham ocupaba su cuarto mandato consecutivo de seis años en el Senado de Estados Unidos y era considerado uno de los representantes republicanos con posiciones más firmes en asuntos de política exterior, especialmente frente a Irán, además de mantener una postura de apoyo a Israel y Ucrania.
Durante su trayectoria política, el senador de Carolina del Sur se convirtió en una figura influyente dentro del Partido Republicano y en uno de los aliados más visibles de Trump en el Congreso.
Su muerte abre ahora un proceso político en torno al escaño que ocupaba en el Senado, mientras continúan los homenajes y las reacciones dentro del ámbito político estadounidense.








