Lima, 23 de abril de 2026.- La decisión del presidente peruano, José María Balcázar, de postergar la compra de aviones de combate F-16 Fighting Falcon a Estados Unidos ha desencadenado una nueva crisis política en el país, marcada por la renuncia del canciller y del ministro de Defensa.

El jefe de la diplomacia, Hugo de Zela, y el titular de Defensa, Carlos Díaz, dimitieron este miércoles tras mostrar su desacuerdo con la postura del mandatario respecto a la adquisición de 24 aeronaves de última generación, valoradas en unos 3.500 millones de dólares.

De Zela había asegurado previamente que los contratos ya estaban firmados y que el primer pago debía realizarse de inmediato, mientras que desde el Ministerio de Defensa se defendía la operación como una necesidad estratégica para la seguridad nacional, descartando motivaciones políticas.

Sin embargo, Balcázar se mantuvo firme en su decisión de aplazar la operación, argumentando el elevado nivel de endeudamiento que implicaría. “La compra debe ser asumida por el próximo gobierno, con mayor tranquilidad y análisis”, afirmó en un mensaje a la Nación.

La controversia no solo ha sacudido al Ejecutivo, sino que también ha escalado a nivel internacional. El embajador de Estados Unidos en Lima, Bernardo Navarro, advirtió públicamente que su país utilizaría “todas las herramientas disponibles” para defender sus intereses si Perú actúa de mala fe en la negociación.

El episodio se produce en un contexto político especialmente sensible, a pocas semanas de la segunda vuelta presidencial prevista para junio, lo que incrementa la incertidumbre sobre el rumbo de la política de defensa y las relaciones bilaterales con Washington.

La crisis deja al gobierno de Balcázar debilitado en el tramo final de su mandato, mientras el debate sobre la compra de los F-16 se convierte en un nuevo foco de tensión política y geopolítica en Perú.

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