Caracas, 23 de abril de 2026.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostendrán este viernes su primer encuentro oficial desde la captura de Nicolás Maduro, en una cita clave que combina intereses energéticos, de seguridad y geopolíticos.

La reunión se celebrará en Caracas tras la cancelación de un primer intento de encuentro en marzo en la frontera binacional. Será además el primer acercamiento formal de Rodríguez con un mandatario vecino desde que asumió el poder en enero.

Uno de los ejes centrales del diálogo será la cooperación energética, especialmente el interés de Colombia en importar gas venezolano. Este proyecto, que ha cobrado fuerza desde 2024 ante posibles déficits energéticos en territorio colombiano, enfrenta obstáculos técnicos en el gasoducto binacional y las sanciones impuestas a Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

Bogotá gestiona actualmente con Estados Unidos una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para reactivar tanto la importación de gas como la interconexión eléctrica. En paralelo, ya existen acuerdos con PDVSA para rehabilitar parte de la infraestructura necesaria.

El trasfondo de esta negociación está vinculado a la estrategia de Donald Trump, cuyo gobierno busca reactivar la economía venezolana mediante inversión extranjera en sectores como el petróleo y el gas, tras años de crisis económica que provocaron una migración masiva de millones de venezolanos.

En materia de seguridad, ambos países comparten preocupación por la presencia de grupos armados ilegales en la frontera, especialmente en regiones como el Catatumbo, donde operan organizaciones vinculadas al narcotráfico, incluido el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Petro adelantó que su delegación incluirá mandos militares y policiales para avanzar en cooperación en inteligencia.

El encuentro también se produce en un contexto político complejo. Aunque Colombia no ha reconocido plenamente la legitimidad del gobierno venezolano tras las elecciones de 2024, ha mantenido relaciones diplomáticas y ha intentado jugar un rol de mediador en la crisis interna.

Sin embargo, analistas advierten que el margen de maniobra de Petro es limitado, tanto por la cercanía del final de su mandato como por la falta de avances en intentos previos de mediación entre el chavismo y la oposición.

Organizaciones no gubernamentales venezolanas han solicitado a Colombia que priorice la defensa de los derechos humanos, incluyendo la liberación de presos políticos y el fin de la persecución a la disidencia.

La reunión entre Rodríguez y Petro se perfila así como un intento de reconfigurar la relación bilateral en un momento de transición política en Venezuela, con intereses cruzados entre estabilidad económica, seguridad regional y presión internacional.

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