MADRID, 25 mar.- Si los flujos migratorios hacia España se redujeran un 30 % en los próximos 50 años, el país perdería 15 millones de habitantes, 9 millones de trabajadores, experimentaría una caída del PIB del 22 % y unos 2.300 pueblos desaparecerían, según el primer borrador del informe ‘España ante el reto migratorio: dos escenarios posibles’, elaborado por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, dependiente de la Presidencia del Gobierno.

El estudio compara un escenario de migración estable con otro de reducción del 30 %, mostrando impactos económicos y sociales significativos: podrían cerrar 90.000 bares y restaurantes y 220.000 explotaciones agrícolas por falta de mano de obra.

En el ámbito de los servicios públicos, la disminución migratoria afectaría gravemente la educación y la sanidad: se perderían 63.000 médicos especialistas y cerrarían 32.000 aulas de primaria y 18.000 de secundaria.

El informe también alerta sobre el sector de los cuidados a personas mayores: una caída del 30 % en la inmigración podría reducir en un 28 % la plantilla de trabajadores, mientras que la población mayor dependiente aumentaría un 60 %, dejando millones de personas mayores solas y sin asistencia.

Además, el estudio destaca que la migración es clave para la sostenibilidad del Estado del bienestar, al reforzar la base de cotizantes y la recaudación fiscal. Con menor inmigración, mantener las pensiones y prestaciones sociales requeriría un esfuerzo fiscal adicional de hasta 2.000 euros por cotizante al año y aumentos en impuestos de sociedades y IVA.

El documento subraya que la migración constituye «un elemento central en la configuración del futuro de España», con efectos que abarcan desde el crecimiento económico hasta la sostenibilidad territorial y social.

El estudio contó con la participación de investigadores de universidades nacionales e internacionales, la OCDE, el CSIC, CaixaBank Research y el Centro de Estudios Demográficos (CED).

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