Quito, 5 de marzo de 2026.— El gobierno de Ecuador declaró persona “non grata” al embajador de Cuba, Basilio Antonio Gutiérrez, junto con su personal diplomático, y les otorgó un plazo de 48 horas para abandonar el país sudamericano, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano.
La decisión fue adoptada conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite a un Estado receptor retirar el reconocimiento a miembros de una misión extranjera sin necesidad de explicar públicamente los motivos.
En un comunicado oficial, la cancillería ecuatoriana recordó que el artículo nueve de dicho convenio establece la facultad de declarar persona non grata a cualquier miembro del cuerpo diplomático, obligándolo a abandonar el país en un plazo determinado.
Cuba rechaza la decisión y la califica de arbitraria
El gobierno de Cuba reaccionó rápidamente y rechazó lo que calificó como una “decisión arbitraria e injustificada” adoptada por la administración del presidente ecuatoriano Daniel Noboa.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, la medida fue comunicada el mismo miércoles sin que Ecuador ofreciera argumentos oficiales que la sustenten.
La cancillería de la isla también insinuó que la decisión podría estar vinculada con el actual contexto internacional y con el endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana.
En su declaración, el gobierno cubano afirmó que el acto “daña significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos”.
Quema de documentos en la embajada
Horas después del anuncio, se observó a una persona quemando documentos en la terraza de la embajada de Cuba en Quito, según reportaron testigos y periodistas presentes en el lugar.
El propio presidente Noboa publicó posteriormente un video en redes sociales en el que comentó el incidente con la frase: “Una parrillada de papeles”.
No se pudo confirmar oficialmente si la persona que destruía los documentos era funcionario de la misión diplomática cubana ni cuál era el contenido del material quemado.
Manifestaciones frente a la sede diplomática
En los alrededores de la embajada cubana, ubicada en el norte de Quito, un pequeño grupo de personas se congregó para expresar su solidaridad con la delegación de la isla.
Los manifestantes corearon consignas como “Cuba sí, yanquis no” y colocaron flores en la entrada del edificio diplomático.
Contexto regional de tensión política
La crisis diplomática ocurre en medio de un contexto regional marcado por fuertes tensiones geopolíticas. En particular, se produce tras la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro en una operación internacional que lo llevó a enfrentar cargos por terrorismo en tribunales de Estados Unidos.
Posteriormente, el presidente estadounidense Donald Trump intensificó las sanciones económicas contra Cuba, a la que ha calificado como una “nación fallida”.
Ecuador se ha convertido en uno de los principales aliados regionales de Washington en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Relaciones históricas entre Ecuador y Cuba
Las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba se establecieron en 1960, aunque han atravesado varios periodos de tensión dependiendo de la orientación política de los gobiernos ecuatorianos.
Durante la presidencia de Rafael Correa (2007–2017), los vínculos se fortalecieron significativamente, incluyendo el envío de brigadas médicas cubanas al país andino.
Ese acuerdo fue posteriormente cancelado por el gobierno de Lenín Moreno, quien adoptó una política exterior más cercana a Estados Unidos.
Un nuevo episodio diplomático en el gobierno de Noboa
La expulsión del embajador cubano es el más reciente episodio diplomático que enfrenta la administración de Noboa.
En abril de 2024, Ecuador rompió relaciones con México después de que la policía ecuatoriana ingresara a la embajada mexicana en Quito para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, quien actualmente cumple condena por casos de corrupción.
Además, el país mantiene actualmente tensiones comerciales con Colombia, a la que acusa de no ejercer suficiente control en la frontera donde operan grupos armados vinculados al narcotráfico.
Analistas políticos consideran que la decisión del gobierno ecuatoriano refleja un claro alineamiento geopolítico con Estados Unidos en el actual escenario regional.








