BEIRUT, 2 de marzo.— El primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció este lunes que su Gobierno prohibirá “toda” actividad militar del grupo chií Hizbulá y forzará su desarme, después de que un ataque del movimiento contra Israel desencadenara una amplia ofensiva aérea israelí sobre territorio libanés.
“Vamos a bloquear inmediatamente todas las actividades militares y de seguridad de Hizbulá al considerarlas ilegales, vamos a obligarles a entregar sus armas al Gobierno libanés y a limitar su trabajo en el ámbito político a los marcos constitucionales”, declaró Salam en rueda de prensa.
El jefe del Ejecutivo condenó el ataque lanzado de madrugada por la formación chií contra instalaciones militares en el norte de Israel, acción que el grupo justificó como respuesta al asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei, y a la continuación de bombardeos israelíes pese al alto el fuego alcanzado en 2024.
Salam subrayó que las decisiones sobre “la guerra y la paz” corresponden exclusivamente al Estado libanés y pidió a los países aliados que presionen para detener de manera permanente los ataques israelíes.
En respuesta a la ofensiva de Hizbulá, Israel lanzó una intensa campaña de bombardeos contra el sur del Líbano, el valle oriental de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut, conocidos como el Dahye. Las acciones, que continuaban este lunes, provocaron una nueva ola de desplazamientos de población desde las zonas afectadas.
El pasado verano, el Gobierno libanés aprobó un plan para desarmar a Hizbulá tras la última guerra con Israel, que concluyó con un alto el fuego en noviembre de 2024. A finales de ese año, las autoridades dieron por completada la primera fase del desarme en las áreas fronterizas con el Estado israelí.
Sin embargo, las etapas posteriores no cuentan con el respaldo del grupo chií, que considera la entrega de su arsenal como una concesión ante Israel. El anuncio de Salam abre ahora una nueva fase de tensión interna, en medio de un conflicto regional en expansión.








