Washington D.C., 27 feb.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que su administración se encuentra en negociaciones con las autoridades de la dictadura cubana, y sugirió que estas conversaciones podrían culminar con lo que describió como “una toma amistosa y controlada” de Cuba.

En declaraciones a la prensa antes de abandonar la Casa Blanca, Trump señaló que el gobierno cubano enfrenta serias dificultades económicas y financieras, lo que, según él, ha motivado a la administración estadounidense a explorar alternativas diplomáticas y estratégicas para la isla. “El Gobierno está hablando con nosotros, están en grandes problemas, no tienen dinero. Pero están hablando con nosotros y tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba. Podría claramente terminar siendo una toma amistosa de Cuba”, declaró el mandatario, subrayando la intención de evitar conflictos armados y buscar un acuerdo bajo condiciones que calificó de “controladas y amistosas”.

El anuncio se produce en un contexto de tensiones históricas entre Estados Unidos y Cuba, que se remontan a más de seis décadas, y refleja un cambio respecto a la política de sanciones y aislamiento económico que predominó en administraciones anteriores. Analistas consideran que una “toma amistosa” podría implicar negociaciones sobre la reapertura de relaciones diplomáticas, control conjunto de recursos estratégicos o acuerdos de transición que involucren a actores locales y estadounidenses, aunque los detalles concretos de estas conversaciones no han sido revelados.

Trump no especificó los plazos de estas negociaciones ni el papel que tendría su gobierno en el proceso, pero insistió en que la prioridad es asegurar que cualquier acción sea “ordenada, segura y beneficiosa” para ambas partes. Además, su declaración reaviva los debates sobre la influencia de Estados Unidos en América Latina, la soberanía cubana y las posibles repercusiones para los aliados regionales, especialmente en el Caribe y Centroamérica.

El mandatario concluyó su intervención insistiendo en que la vía diplomática será la principal herramienta para abordar la situación cubana, dejando entrever que cualquier intervención militar o coercitiva está descartada por el momento, aunque advirtió que Estados Unidos mantiene todas las opciones sobre la mesa si no se alcanzan acuerdos satisfactorios.

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