ISLAMABAD/KABUL, 27 feb.— Las tensiones entre Pakistán y el gobierno del Talibán escalaron a una fase de enfrentamiento abierto tras una serie de ataques a lo largo de la frontera que han dejado centenares de muertos, según cifras oficiales no verificadas de forma independiente.

El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, afirmó que la “paciencia” de Islamabad se agotó y calificó la situación como una “guerra abierta”. En mensajes publicados en la red X, acusó a Afganistán de “exportar terrorismo”.

Operación militar y cifras dispares

El Ejército paquistaní informó el viernes la destrucción de 73 posiciones talibanes y la toma de más de una docena de sitios en la frontera, en el marco de la ofensiva denominada “Operación Furia Justa” (Ghazab Lil Haqq). Los ataques aéreos alcanzaron Kabul, Paktia y Kandahar, ciudad considerada bastión espiritual del movimiento y residencia de su líder, Hibatullah Akhundzada.

Islamabad aseguró haber abatido a 274 combatientes e herido a otros 400, mientras que autoridades afganas reportaron ocho soldados fallecidos. Las cifras no han podido ser corroboradas de manera independiente.

Los enfrentamientos se intensificaron luego de que fuerzas talibanes atacaran posiciones paquistaníes en represalia por bombardeos previos contra presuntos campamentos militantes, donde Kabul afirma que murieron al menos 18 personas.

Impacto en civiles y temor regional

La violencia alcanzó zonas civiles. En el distrito paquistaní de Bajaur, un proyectil impactó una vivienda y dejó cinco heridos, incluidos dos menores. En Kabul, residentes reportaron explosiones y disparos durante la madrugada.

La frontera de 2.575 kilómetros —trazada sobre la disputada Línea Durand— ha sido históricamente foco de fricciones. Desde el regreso del Talibán al poder en 2021 tras la retirada de Estados Unidos, Pakistán ha registrado un aumento de ataques insurgentes que atribuye al Talibán pakistaní (TTP), al que acusa de operar desde suelo afgano.

Desbalance militar y riesgos de escalada

Según el informe “Military Balance 2025” del International Institute for Strategic Studies, Pakistán cuenta con unos 660.000 efectivos activos, además de fuerzas paramilitares, aviación moderna —incluidos F-16 y JF-17— y capacidad nuclear. El Talibán afgano dispone de menos de 200.000 combatientes, sin fuerza aérea funcional, aunque con experiencia en guerra asimétrica y uso de drones.

Analistas advierten que una escalada podría trasladar la violencia a centros urbanos paquistaníes. Abdul Basit, del S. Rajaratnam School of International Studies, señaló que los drones y ataques suicidas podrían convertirse en herramientas clave en una eventual represalia.

Por su parte, Samina Ahmed, del Crisis Group, instó a retomar negociaciones con mediadores como Turquía, Qatar o Arabia Saudita para evitar un deterioro mayor de la seguridad regional.

La confrontación actual marca uno de los episodios más graves entre Islamabad y Kabul en años recientes, con el riesgo de abrir un nuevo ciclo de inestabilidad en Asia del Sur.

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