CIUDAD DE MÉXICO, 25 feb.- El Congreso de México aprobó este miércoles una reforma que reduce progresivamente la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, en un esfuerzo por alinearse con estándares internacionales que buscan mejorar la calidad de vida de los trabajadores y aumentar la productividad empresarial. La iniciativa, promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, obtuvo 411 votos a favor y 58 en contra en la Cámara de Diputados, de mayoría oficialista, tras una sesión de más de ocho horas. La reforma constitucional, previamente respaldada por el Senado, pasará ahora a los congresos estatales para su promulgación.
Cambios clave de la reforma
La reducción de la jornada laboral se implementará de forma progresiva a partir de 2027, recortando dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas en 2030, sin afectar el salario ni las prestaciones de los trabajadores. Durante 2026 se establecerá un período de adecuación, en el que empresas y empleados organizarán sus procesos productivos para la transición.
Asimismo, la normativa fija un tope de 12 horas semanales para trabajo extraordinario, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias y hasta cuatro días a la semana, prohibiendo que los menores de 18 años realicen jornadas extraordinarias. La reforma mantiene la obligación de al menos un día de descanso por cada seis días trabajados, desestimando la propuesta de la oposición de aumentar a dos los días de descanso.
Con estos cambios, México se equipara a países de Europa, Asia y América que han adoptado jornadas de 35 a 40 horas semanales, como Chile, Colombia, Brasil y República Dominicana, que también han reforzado el descanso obligatorio.
Beneficios y retos para trabajadores y empresas
El gobierno estima que la reforma beneficiará a 13,5 millones de trabajadores, aunque analistas consideran que podría impactar a unos 30 millones, casi la mitad de la población económicamente activa del país.
Expertos señalan que las empresas deberán reorganizar procesos, ajustar contratos y contratar nuevo personal para mantener la productividad. Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), afirmó que la gradualidad permitirá ajustes sin afectar las finanzas corporativas. Sin embargo, Manuel Montoya Ortega, director general del clúster automotriz de Nuevo León, advirtió que los cambios podrían encarecer los costos y modificar los precios de los productos.
La reforma representa un paso significativo en la modernización de la legislación laboral mexicana, buscando equilibrar bienestar de los trabajadores y competitividad empresarial en el país.








