São Paulo, 30 Mayo.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó este viernes un mensaje contundente contra Estados Unidos al afirmar que su país no acepta ser tratado “como una republiquita”, en respuesta a la decisión de Washington de clasificar a dos de las principales organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas.

Las declaraciones fueron realizadas durante la inauguración de una planta de fertilizantes en el municipio de Laranjeiras, en el noreste del país, donde el mandatario criticó lo que consideró una intromisión en los asuntos internos de Brasil.

“No aceptamos ser tratados como niños, como una republiquita”, afirmó Lula en su discurso, en el que también arremetió contra su rival político Flávio Bolsonaro, a quien acusó de “traicionar a la patria” por, según dijo, solicitar apoyo internacional en materia de seguridad.

Tensión diplomática con Washington

La crisis se desató después de que el Gobierno de Estados Unidos incluyera al Comando Vermelho (CV) y al Primer Comando de la Capital (PCC) en su lista de organizaciones terroristas, una decisión tomada tras la visita de Flávio Bolsonaro a Washington, donde mantuvo reuniones con altos funcionarios estadounidenses.

El presidente brasileño reconoció que ambas organizaciones criminales representan una grave amenaza en las favelas y periferias urbanas del país, pero subrayó que Brasil combate a estas bandas “con sus propias leyes, instituciones y fuerzas de seguridad”.

Lula también afirmó que está abierto a la cooperación internacional en la lucha contra el crimen organizado, aunque insistió en que esta debe respetar la soberanía nacional. En ese sentido, lanzó un desafío a la administración estadounidense al pedir la extradición de líderes criminales brasileños que, según dijo, residen en territorio estadounidense.

Defensa firme de la soberanía brasileña

En paralelo al discurso presidencial, el Gobierno de Brasil emitió un comunicado oficial en el que expresó su rechazo a lo que calificó como “medidas arbitrarias” adoptadas por potencias extranjeras sin consulta previa.

El texto advierte que decisiones unilaterales de este tipo podrían debilitar la cooperación internacional en materia de seguridad y afectar el intercambio de información entre fuerzas policiales.

Además, el Ejecutivo brasileño alertó sobre posibles impactos en el sistema financiero nacional, incluido el sistema de pagos instantáneos PIX, desarrollado por el Banco Central de Brasil y ampliamente utilizado en el país.

“La soberanía nacional no es negociable”, subraya el comunicado, que insiste en que la clasificación y combate del crimen organizado dentro del territorio brasileño es competencia exclusiva de las instituciones del país.

Un nuevo foco de tensión política y diplomática

El enfrentamiento entre Brasil y Estados Unidos añade un nuevo capítulo de tensión en la relación bilateral, en un contexto ya marcado por diferencias políticas y comerciales.

Mientras Washington defiende su estrategia de seguridad internacional, el Gobierno de Lula insiste en que cualquier cooperación debe basarse en el respeto mutuo y la no injerencia en asuntos internos.

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