Beijing, 17 feb.- Oraciones ancestrales, fuegos artificiales y ferias populares marcaron este martes la llegada del Año Nuevo Lunar, que da inicio al año del caballo dentro del calendario tradicional chino. Pero junto a los rituales centenarios, también destacaron robots humanoides impulsados por inteligencia artificial, reflejo del empuje tecnológico del gigante asiático.
El Año Nuevo Lunar, la festividad más importante en China y en varias naciones de Asia Oriental, sucede al año de la serpiente y abre un nuevo ciclo dentro del zodiaco compuesto por 12 animales.
Multitudes en templos y ferias en Beijing
Miles de personas abarrotaron el histórico Templo de la Tierra, en la capital china, donde puestos callejeros ofrecían bocadillos tradicionales, juguetes y amuletos de la suerte. Las familias paseaban entre faroles rojos y espectáculos culturales que evocan celebraciones de generaciones pasadas.
Sun Jing, quien viajó con sus padres a Beijing para la festividad, afirmó que el ambiente le recordó su infancia. “No había tenido una sensación tan fuerte de festividad del Año Nuevo Lunar en muchísimo, muchísimo tiempo”, expresó.
En distintos templos de la ciudad, largas filas de fieles encendieron incienso y elevaron plegarias por prosperidad, salud y éxito en el año entrante.
Robots humanoides brillan en la gala televisiva
Como cada año, la cadena estatal CCTV emitió su tradicional Gala del Festival de Primavera, uno de los programas más vistos del planeta. En esta edición, los robots humanoides ocuparon un lugar central.
Uno de los momentos más comentados fue una exhibición de artes marciales protagonizada por niños y máquinas desarrolladas por Unitree Robotics. Durante varios minutos, los robots ejecutaron coreografías complejas e incluso blandieron espadas ante la ovación del público.
La puesta en escena simboliza el impulso de China por desarrollar tecnologías avanzadas de robótica e inteligencia artificial, integrándolas incluso en celebraciones culturales tradicionales.
Mientras muchos espectadores aplaudieron la innovación, algunos mostraron nostalgia. “Le falta un poco del ambiente de Año Nuevo”, opinó Li Bo, quien dijo preferir la atmósfera más tradicional de décadas anteriores.
Hong Kong: incienso y deseos a medianoche
En Hong Kong, el humo del incienso llenó los templos cuando miles de personas hicieron fila antes de la medianoche para formular deseos. Con varillas encendidas en la mano, los asistentes inclinaron la cabeza varias veces antes de depositarlas en grandes recipientes frente a los altares.
La escena, marcada por el silencio solemne y el aroma del incienso, contrastó con el bullicio festivo de otras ciudades.
Fuegos artificiales y conciertos en Vietnam
En Vietnam, donde la celebración recibe el nombre de Tet, artistas ofrecieron conciertos al aire libre antes de la cuenta regresiva. Espectáculos de luces iluminaron puentes y rascacielos mientras fuegos artificiales estallaban sobre varias ciudades del país.
Las multitudes celebraron al ritmo de música pop en eventos masivos que combinaron tradición y entretenimiento moderno.
Celebraciones en Moscú y Taiwán
En Moscú, calles nevadas decoradas con faroles rojos y figuras de dragones dieron inicio a dos semanas de actividades culturales chinas. Los visitantes probaron gastronomía típica y recorrieron ferias temáticas en la tercera celebración anual del Año Nuevo Lunar en la capital rusa, en un contexto de creciente acercamiento entre China y Rusia.
En Taiwán, el templo Baoan, en Taipéi, recibió a multitudes desde temprano. Una campana ceremonial resonó 108 veces —número considerado auspicioso— mientras los fieles encendían incienso y ofrecían flores en mesas dispuestas en el recinto.
Buenos Aires también festeja
En América Latina, miles de personas se congregaron en el Barrio Chino de Buenos Aires para sumarse a la celebración. Danzas del dragón y del león, exhibiciones de artes marciales y espectáculos musicales formaron parte de la programación.
La comunidad china en Argentina, que supera las 180.000 personas, participó activamente en los festejos, consolidando una tradición que cada año gana mayor visibilidad en la capital sudamericana.
Con rituales espirituales, expresiones culturales y despliegues tecnológicos, el Año Nuevo Lunar volvió a demostrar su capacidad de unir tradición e innovación, dentro y fuera de Asia.








