Brasilia, 19 ene.- Brasil y Estados Unidos estudian un acuerdo estratégico en torno a las tierras raras, un paso que podría redefinir el mapa global de los minerales críticos y fortalecer la seguridad de suministro estadounidense tras años de dominación china en extracción y procesamiento.
Según fuentes citadas por el Financial Times, Washington y Brasilia mantienen contactos en diversos niveles, desde intercambios entre el Departamento de Comercio de EE. UU. y el ministerio brasileño hasta reuniones con la Asociación Brasileña de la Industria Minera (Ibram) y empresas del sector. El congresista brasileño Arnaldo Jardim, impulsor de un proyecto de ley sobre tierras raras, también participó en conversaciones sobre cooperación regional.
El mercado global de tierras raras, compuesto por 17 elementos esenciales para autos eléctricos, turbinas eólicas, misiles inteligentes y equipos médicos, está dominado por China, que concentra cerca del 60 % de la extracción y más del 90 % del procesamiento mundial. Brasil posee la segunda mayor reserva del mundo, con el 23 % del total, aunque sus yacimientos no se han desarrollado plenamente debido a trabas burocráticas y falta de financiamiento local, señala Valdir Silveira, del Servicio Geológico de Brasil.
Estados Unidos busca asegurar el acceso a estos minerales críticos tras restricciones impuestas por Pekín y ha firmado acuerdos con Australia y la República Democrática del Congo, con la intención de replicar este modelo en Brasil. La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU. (DFC) respaldó con USD 465 millones la mina Serra Verde y destinó USD 5 millones a un estudio de viabilidad para el proyecto de Aclara Resources, que iniciaría extracción en 2028 orientada a clientes occidentales.
Analistas como Christopher Garman, de Eurasia, estiman un 75 % de probabilidades de que se concrete un acuerdo entre ambos países en el primer trimestre de 2026, aunque advierten sobre posibles retrasos por tensiones diplomáticas. El tipo de cooperación seguiría el modelo del marco Estados Unidos-Australia, que contempló inversiones de USD 3.000 millones en seis meses, incluyendo financiamiento a través de la DFC, Export-Import Bank y agencias gubernamentales.
La competencia internacional es intensa: la Comisión Europea, representada por Ursula von der Leyen, busca acuerdos propios con Brasil para aumentar su acceso a litio, níquel y tierras raras. Expertos del sector consideran que Brasil podría convertirse en una superpotencia de minerales críticos, siempre que EE. UU. adopte un enfoque pragmático y cooperativo.
En este contexto, el debate sobre la cooperación en tierras raras se enmarca en la agenda económica bilateral, tras superar diferencias derivadas de aranceles y sanciones estadounidenses durante la administración Trump y la firme postura del presidente Lula frente a presiones políticas.








