Toronto, 31 dic.- Los recientes cambios en las políticas de inmigración en Ontario están dejando a miles de estudiantes internacionales y trabajadores calificados en un limbo migratorio, obligándolos a navegar un sistema en constante transformación y alimentando el temor de quedar definitivamente fuera del camino hacia la residencia permanente en Canadá.
Uno de ellos es Muhammad Haseeb Ahmad, un joven pakistaní de 25 años que completó en octubre de 2024 una maestría en computación aplicada e inteligencia artificial (IA) en la Universidad de Windsor. Ahmad solicitó la residencia permanente a través del Programa de Nominación de Inmigrantes de Ontario (OINP), específicamente en una corriente destinada a graduados de maestría y doctorado, y desde entonces espera una respuesta.
“Es como simplemente esperar y esperar. La frustración está en su punto máximo”, confesó.
El OINP, gestionado en coordinación con el Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC), ha sido durante años una vía rápida hacia la residencia permanente para estudiantes internacionales y trabajadores con habilidades clave para la economía canadiense. Sin embargo, el programa atraviesa ahora una profunda reestructuración.
Ontario ajusta su sistema mientras Ottawa reduce los cupos
El gobierno provincial evalúa una reforma estructural del OINP, que podría reducir las actuales nueve corrientes de ingreso a solo cuatro, con el argumento de simplificar el proceso, priorizar sectores como la salud y crear un nuevo camino para emprendedores. Al mismo tiempo, ya se ha producido un golpe significativo: la suspensión indefinida de la corriente de oficios especializados.
A esta incertidumbre se suma una decisión clave del gobierno federal. Ottawa redujo a la mitad el número de nominaciones provinciales aceptadas, en línea con el objetivo del ministro federal de Finanzas de llevar la inmigración a un modelo “más sostenible”.
Ahmad teme que la corriente bajo la cual aplicó sea suspendida, aunque podría calificar en una futura categoría para talentos excepcionales. Mientras tanto, su proyecto de iniciar un doctorado en inteligencia artificial médica en la Universidad de Toronto o en la Universidad de Waterloo ha quedado en pausa.
“Aún tengo esperanza. Tras cada oscuridad hay una luz. Espero ser nominado y obtener mi residencia permanente”, dijo.
Su permiso de trabajo es válido hasta el otoño de 2027, pero admite que, si el sistema no le ofrece una salida, considerará realizar su doctorado en Nueva Zelanda.
La suspensión de oficios especializados deja a cientos sin opciones
El impacto de los cambios no se limita a estudiantes altamente calificados. Ankit Kumar Patel, un trabajador de 29 años residente en London, Ontario, asegura que seis años de esfuerzo en Canadá quedaron en nada tras la eliminación de la corriente de oficios especializados del OINP.
“He terminado con Canadá. He hecho todo lo posible por esta economía y así es como me tratan”, lamentó.
Patel llegó desde India en 2019 como estudiante internacional tras obtener una licenciatura en ingeniería mecánica. Estudió en Fanshawe College, obtuvo un permiso de trabajo de tres años y trabajó como operador de control numérico computarizado (CNC) en el sector manufacturero. En octubre de 2024, con solo tres meses restantes en su permiso, solicitó la residencia permanente a través del OINP.
Un mes después, el 14 de noviembre, el gobierno provincial anunció la suspensión indefinida del programa, alegando la detección de fraude sistémico en las solicitudes.
“Me siento traicionado. Si hubiera sabido que iba a terminar así, habría buscado otra opción”, afirmó.
Según el Ministerio de Trabajo, Inmigración, Capacitación y Desarrollo de Habilidades, se detectaron documentos falsificados, nóminas fraudulentas y cartas de referencia inexistentes. Antes de la suspensión, solo 59 solicitantes fueron aprobados, mientras que el resto de los expedientes quedó congelado.
Protestas y presión política
Se estima que 2.600 trabajadores calificados se han visto directamente afectados. Muchos de ellos organizaron protestas frente a las oficinas del OINP, denunciando que la decisión castiga indiscriminadamente a solicitantes legítimos.
La diputada Alexa Gilmour, crítica del NDP de Ontario para el expediente del OINP, exigió que las solicitudes sean reabiertas y evaluadas individualmente.
“Ellos hicieron todo bien y aun así les quitaron la alfombra. No solo los traicionaron, sino que los señalaron injustamente”, declaró.
Gilmour advirtió que la reducción de corrientes migratorias podría convertirse en un desastre laboral, especialmente en el norte de Ontario, donde comunidades enteras dependen de trabajadores extranjeros.
Expertos advierten un 2026 “duro y restrictivo”
El abogado de inmigración Lou Janssen Dangzalan, con sede en Toronto, reconoció que el OINP ha sido afectado por consultores fantasmas y prácticas fraudulentas, pero consideró la suspensión total como una medida extrema.
“Aplaudo que el gobierno reconozca el problema, pero usar un martillo para matar una mosca no es la mejor idea”, afirmó.
Dangzalan recomendó a los solicitantes prepararse para un escenario en el que deban abandonar temporalmente Canadá, mejorar su perfil profesional desde el extranjero, acumular experiencia laboral calificada, reforzar sus puntajes de idioma e incluso aprender francés para aumentar sus posibilidades futuras.
“2026 será un año difícil. Será un año de cumplimiento estricto. IRCC examinará cada solicitud con más rigor que nunca”, advirtió.
Pese al endurecimiento del sistema, el experto subrayó que Canadá seguirá necesitando inmigrantes calificados a largo plazo, especialmente en un contexto de reajuste económico y menor dependencia de Estados Unidos.
Por ahora, miles de aspirantes a la residencia permanente permanecen atrapados entre promesas rotas, reformas inciertas y un sistema migratorio cada vez más restrictivo, mientras el futuro de la inmigración en Ontario sigue siendo una incógnita.








