Washington, 31 de diciembre.- La Agencia Central de Inteligencia (CIA) estuvo detrás de un ataque con drones ejecutado la semana pasada contra un muelle en Venezuela que, según fuentes con conocimiento directo de la operación, era utilizado por cárteles de droga venezolanos. Así lo confirmaron dos personas familiarizadas con los detalles de la acción, que hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter confidencial de la misión.

De confirmarse oficialmente, se trataría de la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde que Estados Unidos intensificó en septiembre su ofensiva militar en el Caribe, centrada inicialmente en ataques contra lanchas sospechosas de narcotráfico. Esta acción representa una escalada significativa en la estrategia de presión de la Casa Blanca contra el dictador Nicolás Maduro, aunque hasta el momento las autoridades venezolanas no han reconocido públicamente el ataque.

El presidente estadounidense, Donald Trump, hizo referencia por primera vez a esta operación el pasado viernes durante una entrevista con el empresario John Catsimatidis en la emisora WABC de Nueva York, donde aseguró que Estados Unidos había destruido una “gran instalación de donde salen los botes” utilizados, según él, para el tráfico de drogas.

Posteriormente, el lunes, Trump amplió sus declaraciones al ser consultado por la prensa mientras recibía al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida. En ese contexto, afirmó que el ataque tuvo como objetivo una “zona de atraque donde cargan los botes con drogas”. Sin embargo, evitó responder cuando se le preguntó directamente si la operación había sido ejecutada por el Ejército estadounidense o por la CIA.

Ni la CIA ni la Casa Blanca ofrecieron comentarios adicionales sobre el ataque. Por su parte, el coronel Allie Weiskopf, portavoz del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, aseguró en un comunicado que dicho organismo “no apoyó esta operación ni proporcionó apoyo de inteligencia”, desmarcando así a las fuerzas militares convencionales de la acción.

La cadena CNN fue el primer medio en informar que la operación había sido llevada a cabo por la CIA, lo que refuerza la idea de que se trató de una acción encubierta, diseñada para limitar la exposición política y el escrutinio público.

El ataque se enmarca en una expansión progresiva del despliegue militar estadounidense en el Caribe, iniciado en agosto, que ha derivado en al menos 30 ataques contra supuestas embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas tanto en el Caribe como en el Pacífico oriental. Más recientemente, Trump ha ordenado un cuasi bloqueo marítimo, con el objetivo de incautar petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, como parte de su ofensiva económica contra el régimen de Maduro.

Durante meses, Trump había advertido públicamente que no descartaba ataques contra objetivos en tierra venezolana. Además, dio un paso poco habitual al reconocer abiertamente que autorizó a la CIA a llevar a cabo acciones encubiertas dentro de Venezuela, una admisión poco común en operaciones de inteligencia.

De acuerdo con la legislación estadounidense, el Gobierno está obligado a informar al Congreso sobre este tipo de operaciones, incluyendo a los líderes de los comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes. No obstante, al encomendar lo que parece ser el primer ataque terrestre de esta campaña a la CIA, Trump podría estar calculando que la operación reciba menos escrutinio político que una acción militar convencional.

Lo autoricé por dos razones”, explicó Trump en octubre al confirmar su respaldo a las acciones de la agencia. “Número uno, han vaciado sus prisiones en Estados Unidos”, afirmó, en referencia a supuestos envíos de criminales. “Y la otra cosa son las drogas: muchas llegan desde Venezuela, y gran parte entra por mar”.

El presidente estadounidense ha reiterado en múltiples ocasiones que los días de Maduro en el poder están contados. Desde 2020, el mandatario venezolano y varios miembros de su entorno cercano enfrentan acusaciones federales en Estados Unidos por narcoterrorismo y otros delitos, cargos que Caracas ha negado de manera sistemática.

Este año, el Departamento de Justicia de EE.UU. elevó hasta 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca al arresto de Maduro, intensificando aún más la presión internacional sobre su gobierno.

Pese a la magnitud de las informaciones, Nicolás Maduro no mencionó el ataque con drones durante un discurso de aproximadamente una hora pronunciado el martes en una escuela internacional de liderazgo para mujeres, manteniendo el silencio oficial de Caracas sobre una operación que podría marcar un nuevo punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y Venezuela.

Publicidad