Washington, 30 de diciembre.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que habló “muy recientemente” con su el dictador venezolano, Nicolás Maduro, aunque dejó claro que esa conversación telefónica no sirvió para aliviar la presión de Washington sobre el Gobierno de Venezuela, en medio de denuncias sobre un presunto ataque estadounidense contra una infraestructura utilizada por narcotraficantes en la región.

Las declaraciones de Trump se produjeron al inicio de su encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en su residencia de Florida, cuando fue preguntado por los periodistas acerca de un eventual contacto directo con el mandatario venezolano. “Hablé con él. Muy recientemente. Pero no salió mucho de eso”, afirmó el presidente estadounidense, sin ofrecer detalles sobre el contenido concreto de la conversación ni sobre posibles compromisos diplomáticos entre ambos gobiernos.

Las palabras del mandatario llegan pocas horas después de que varios medios se hicieran eco de unas declaraciones realizadas el pasado viernes, en las que Trump aseguró que Estados Unidos atacó una “gran instalación” empleada para el transporte de drogas. Según el presidente, el objetivo era un muelle utilizado por organizaciones criminales para cargar embarcaciones con estupefacientes destinados al tráfico internacional.

Trump evitó precisar si la operación tuvo lugar en territorio venezolano, tanto en sus declaraciones iniciales como en las realizadas este lunes. “Fue a lo largo del litoral”, se limitó a señalar, antes de añadir que “hubo una gran explosión en la zona del muelle donde cargan los barcos con drogas”. En su relato, insistió en que la acción militar formó parte de una estrategia más amplia para desmantelar las rutas del narcotráfico marítimo en el Caribe.

“Cargan los barcos con drogas. Así que atacamos los barcos, y ahora atacamos la zona. Es la zona de operaciones, ahí es donde operan y esa zona ya no existe”, afirmó el mandatario, utilizando un tono contundente que refuerza la línea dura de su Administración frente a lo que considera una amenaza directa a la seguridad nacional estadounidense.

Hasta el momento, ni el Pentágono ni ninguna otra instancia del Gobierno federal de Estados Unidos, así como tampoco las autoridades de Caracas, han confirmado oficialmente la existencia de ese ataque. De confirmarse, podría tratarse de la primera acción militar directa de EE.UU. contra un objetivo en tierra vinculado al narcotráfico en Venezuela, un escenario que marcaría un punto de inflexión en la política exterior estadounidense hacia el país sudamericano.

Desde hace varias semanas, Trump viene advirtiendo que, como parte de su campaña de presión contra la Administración de Maduro, Washington intensificaría sus operaciones contra el narcotráfico. Según el propio presidente, esta ofensiva ya habría incluido la destrucción de unas 30 supuestas narcolanchas y la muerte de más de 100 de sus ocupantes, cifras que no han sido verificadas de manera independiente.

El Gobierno estadounidense sostiene que Maduro, junto con altos cargos de su Ejecutivo y de las Fuerzas Armadas venezolanas, lidera el denominado Cartel de los Soles, una red dedicada al tráfico de drogas hacia Estados Unidos y otros mercados internacionales. Caracas ha negado de forma reiterada estas acusaciones, calificándolas de infundadas y parte de una estrategia de desestabilización política.

Este nuevo episodio vuelve a tensar las relaciones entre Washington y Caracas, en un contexto marcado por sanciones económicas, acusaciones de corrupción, denuncias sobre violaciones de derechos humanos y un prolongado pulso diplomático que mantiene a Venezuela en el centro del debate geopolítico en el hemisferio occidental.

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