Ginebra, 8 dic.- Más de tres millones de sirios han logrado regresar a sus hogares en el año transcurrido desde la caída del régimen de Bachar al Asad, pero aún permanecen millones de desplazados internos y 4,5 millones de refugiados en países vecinos, informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Acnur destacó que se requiere “apoyo internacional urgente” para sostener esta tendencia y garantizar la estabilidad, en un año 2025 que, pese al fin de la guerra civil, aún ha registrado episodios de violencia y serios desafíos humanitarios.

Según la agencia, más de 1,9 millones de sirios retornaron voluntariamente dentro del país desde diciembre de 2024, mientras que 1,2 millones regresaron desde naciones vecinas.

Al menos 170.000 refugiados volvieron desde Jordania, unos 379.000 desde Líbano, 28.000 desde Egipto y 560.000 desde Turquía, de acuerdo con las cifras divulgadas.

Los desafíos en Siria tras el conflicto

Los retornos masivos representan un avance crucial en el proceso de recuperación nacional. El desplazamiento forzoso fue una de las heridas más profundas de los 14 años de guerra civil, y el regreso de los ciudadanos es clave para lograr una estabilización duradera, subrayó Acnur.

El alto comisionado para los refugiados, Filippo Grandi, afirmó que este momento representa “una oportunidad única para poner fin a una de las peores crisis humanitarias del mundo”, pero advirtió que sin un respaldo global inmediato, esta “ventana de esperanza podría cerrarse”.

La ONU había solicitado 1.500 millones de dólares para asistir a refugiados y desplazados sirios en 2025, pero hasta ahora sólo se ha recaudado un tercio del monto, lo que deja a millones de personas sin acceso a alojamiento, servicios básicos y protección frente al duro invierno.

Acnur insistió además en que ningún refugiado debe ser obligado a regresar, recordando que aunque muchos desean volver, Siria enfrenta enormes retos: barrios destruidos, servicios públicos inestables, mercados desabastecidos y presencia de munición sin explotar, responsable de 577 muertes desde enero.

La agencia remarcó que el Gobierno de transición sirio debe garantizar un entorno seguro y respetuoso de los derechos humanos, capaz de permitir retornos verdaderamente voluntarios y sostenibles.

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