Caracas, 8 dic.- Catar y Panamá manifestaron su disposición a actuar como mediadores entre Estados Unidos y Venezuela, en medio de una creciente tensión por el despliegue militar estadounidense en el Caribe, cerca de las aguas territoriales venezolanas. Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro lo interpreta como un intento de promover un “cambio de régimen”, Donald Trump insiste en que se trata de una operación para combatir el narcotráfico.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Catar, Majed al-Ansari, aseguró este domingo que Doha está “esperando” a que alguna de las partes solicite formalmente su mediación. «Estamos esperando a que alguien nos lo pida», señaló durante el Foro de Doha, donde añadió que su país mantiene comunicación con todos los actores, aunque «sin hacer nada oficialmente por ahora».
Al-Ansari recordó que Catar ya ha facilitado conversaciones previas entre Caracas y Washington sobre intercambio de prisioneros, y reiteró el compromiso catarí en caso de que sea necesario retomar ese mecanismo.
En paralelo, el vicecanciller panameño Carlos Hoyos afirmó a EFE que el presidente José Raúl Mulino está dispuesto a acoger «de manera temporal» a miembros del Gobierno venezolano para contribuir a “resolver la situación”. Expresó además una «gran preocupación» por una posible escalada militar, advirtiendo que un conflicto podría desestabilizar a toda la región.
Caracas llama a defender los recursos naturales
En medio del ambiente de tensión, la vicepresidenta Ejecutiva Delcy Rodríguez instó a los trabajadores petroleros y petroquímicos a mantenerse «muy alerta». Desde la planta de Petrocedeño, declaró que Venezuela está “acosada y amenazada” por sus recursos energéticos, y llamó a evitar cualquier «traición a la soberanía».
Rodríguez, también ministra de Hidrocarburos, aseguró que el país enfrenta intentos externos de apropiarse de sus recursos energéticos, afirmando que Venezuela jamás será una «colonia energética» de potencia extranjera. «Es la hora de los valientes. Vamos a resolver esta disputa en paz», subrayó.
Crisis aérea y aislamiento en aumento
El contexto geopolítico coincide con la crisis de conectividad aérea que atraviesa Venezuela tras la advertencia emitida por la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. el 21 de noviembre, que pidió extremar precauciones al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe debido a una “situación potencialmente peligrosa”.
Como consecuencia, numerosas aerolíneas internacionales suspendieron operaciones, obligando a miles de pasajeros a recurrir a viajes por tierra y múltiples vuelos domésticos para alcanzar la frontera con Colombia, desde donde buscan conexiones hacia otros destinos internacionales.
Desde agosto, EE.UU. mantiene un despliegue militar en el Caribe como parte de sus operaciones antidrogas, mientras que Caracas lo ve como un intento de generar presión para favorecer la instalación de “gobiernos títeres” que cedan control de los recursos energéticos del país.








