CIUDAD DE MÉXICO, 7 Dic.— La cifra de fallecidos por la explosión de un coche bomba en el municipio costero de Coahuayana, en el estado de Michoacán, aumentó a cinco víctimas, mientras otras cinco personas permanecen hospitalizadas, informó la Fiscalía estatal en un comunicado emitido a medianoche. La detonación se registró el sábado frente a una base de la policía comunitaria, una región asediada por grupos criminales como el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que ha obligado al Gobierno mexicano a desplegar un amplio operativo de seguridad.

Según la autoridad estatal, el vehículo que estalló era una camioneta en cuyo interior se hallaron los restos de dos personas. Ocho miembros de la policía comunitaria resultaron heridos y fueron trasladados a distintos hospitales, donde tres perdieron la vida durante su atención médica. Entre los fallecidos también se encuentra el conductor del vehículo bomba, de acuerdo con datos preliminares de la Fiscalía federal, que investiga el caso junto con autoridades locales.

Videos registrados tras la explosión muestran un escenario devastado: un vehículo completamente calcinado, la fachada de la comandancia destrozada, techos de lámina esparcidos y piezas metálicas proyectadas a varios metros del lugar. Testigos, incluido el comandante comunitario Héctor Zepeda, describieron que la onda expansiva dejó restos humanos dispersos por distintas áreas de la avenida principal.

El uso de explosivos improvisados, ya sea lanzados desde drones, enterrados como minas o colocados en caminos rurales, se ha vuelto una práctica cada vez más frecuente entre organizaciones delictivas que operan en la región. Sin embargo, su utilización en coches bomba no es habitual, lo que ha intensificado la preocupación sobre la escalada violenta.

La policía comunitaria de Coahuayana forma parte de las fuerzas de seguridad surgidas hace más de una década durante el movimiento de autodefensas, grupos civiles armados creados para enfrentar a los cárteles. Aunque posteriormente fueron legalizados por el Gobierno estatal, algunas células han sido señaladas por infiltración criminal.

El atentado ocurrió mientras el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla participaba en Ciudad de México en un evento encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, con motivo de los siete años de gobiernos del partido oficialista Morena. La violencia en Michoacán persiste desde hace dos décadas debido a la disputa entre cárteles por el control del territorio, clave para el ingreso de precursores químicos utilizados en la producción de drogas sintéticas, así como por actividades de extorsión y tráfico de mercancías ilícitas.

Publicidad